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El euro ha empezado la sesión acelerándose

(OroyFinanzas.com) – Con algunos inversores ya de vacaciones, el ritmo negociador en el Mercado Internacional de Divisas se ha reducido levemente. Apenas quedan cuatro jornadas operativas para cerrar el ejercicio y los operadores ya van cerrando sus carteras.

La proximidad de la Navidad también deja más ligera la agenda macroeconómica de esta semana. Por lo pronto, el viernes 24 cerrarán los mercados, aunque antes habrá tiempo para encajar importantes referencias macroeconómicas, como el dato final del PIB estadounidense, el indicador de indicadores norteamericano y el informe trimestral de la Comisión Europea.

Hoy, la principal cita macroeconómica será la publicación, esta tarde, del indicador de indicadores de Estados Unidos de noviembre. No obstante, contaremos también con otras referencias macroeconómicas señaladas, como el informe económico trimestral de la Comisión Europea, la masa monetaria en circulación del Reino Unido y los precios de producción de Alemania.

El euro empieza esta corta semana previa al inicio del período navideño cotizando en el entorno de los 1.3350 dólares, apoyado por el buen dato del índice IFO de confianza alemán que se publicó el viernes, y que subió hasta su cota más elevada de los últimos ocho meses, a pesar de que el Mercado había estimado que la cifra caería debido a la revalorización del euro y su repercusión en el crecimiento de la economía germana. Al parecer, la bajada en noviembre de los precios del crudo y el incremento de la demanda interna en Alemania han propiciado el repunte del IFO y, con él, el de la divisa europea. Así, la semana que cerramos el pasado viernes fue la novena en diez en la que el euro ha ganado terreno frente al dólar.

Las cifras del IPC norteamericano, por otro lado, reflejaron un incremento del 0.2%, en línea con lo previsto, lo que permitirá a la FED continuar con su intención de subir los tipos (dado que los precios parecen estar bajo control en Estados Unidos).

Aunque el cruce EUR/USD se frenó momentáneamente durante la primera quincena del mes, la zona de soporte ubicada en el entorno de los 1.3145 dólares por euro no ha sido rota a la baja, siendo una zona clave en el corto plazo. Mientras no se rompa este nivel, no habrá profundización en las cesiones del euro y, al contrario, tendremos un escenario en el que la divisa europea no sólo alcanzará el ansiado objetivo de los 1.35 dólares, sino que testará la zona de resistencia ubicada en los 1.3525 dólares.

Hoy, a pesar de la tranquilidad que reina en el Mercado, el euro ha empezado la sesión acelerándose. Pero hay que vigilar qué ocurre en la resistencia de los 1.3470 dólares por euro, porque, sin duda, es crucial para garantizar una conquista de la figura del 1.35. A la baja, el soporte intradía clave es el de los 1.2925 dólares por euro. El hecho de que el viernes el euro penetrase con fuerza dicho piso (antes resistencia) ha dado fuerza al EUR/USD, y ello a pesar de la última subida de los tipos de interés en Estados Unidos hasta el 2.25%, que no ha ayudado mucho al dólar. ¿Por qué? Por lo de siempre: los inversores siguen teniendo en cuenta el elevado déficit -fiscal y por cuenta corriente- de la economía estadounidense, acostumbrada a importar mucho y a exportar muy poco.

El déficit norteamericano suma ya los 660 mil millones (igualando el 5.7% del PIB y el 1% del producto bruto mundial) y absorbe dos tercios de la cuenta corriente acumulada de todos los países del mundo. Una situación, sin duda, insostenible.

Por si fuera poco, la Administración Bush ha eliminado este mes las restricciones a los recortes de impuestos y ha elevado el techo de la deuda federal en 800 mil millones de dólares, lo que la lleva a totalizar 8.18 trillones de dólares.

En el punto en que está, la deuda norteamericana sólo puede crecer. Cualquier disminución sería problemática. Y, sin embargo, ya están sobre la mesa muchos proyectos para rebajarla, siendo el principal –precisamente- la devaluación del dólar. ¿Pero quien va pagar este «proyecto»? La Eurozona, que en el último año ha tenido que tragarse una valoración del euro del 30%.

Cuando Estados Unidos tenía unos tipos de interés altos, la economía norteamericano se sustentaba gracias a la extraordinaria captura de recursos financieros extranjeros. China, por ejemplo, adquiría bonos norteamericanos y los acumulaba. Junto a Japón llegó a acumular cerca de 900 billones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense. (Se calcula que, en algún momento, el 80% del ahorro mundial estuvo dirigido a sostener la estabilidad americana). Pero con la llegada de los tipos bajos en Estados Unidos, este flujo comenzó a resentirse. La inversión en Estados Unidos ya no era tan rentable y, además, la devaluación del dólar ha tornado más aguda esta situación, porque es más difícil que alguien se interese en invertir en dólares.

Desde hace poco estamos viendo una desesperada conversión de las reservas de los bancos centrales. Rusia se deshace masivamente de sus dólares, en Asia ocurre otro tanto y Chile (por poner un ejemplo latinoamericano) expide ya bonos de su deuda en euros, mientras otros países que tienen deudas en dólares prolongan las negociaciones.

Además, ya empieza a levantarse el fantasma de la conversión de los « dólares petroleros » en « euros petroleros ». La OPEP, sin duda, también está pagando su parte: la devaluación del dólar le ha implicado pérdidas de un tercio del valor del petróleo, lo que trata de compensar con aumentos en el precio del crudo en razón a la pérdida de valor del dólar.

Esto empieza a parecerse a la devaluación de la libra esterlina en los años treinta. O a la devaluación del dólar de los años 70, que originó una considerable alza del petróleo. Entonces la devaluación fue solo de un 20% (para ser exactos, un 22% contra el franco suizo y un 21.5% contra el yen). Claro, todo eso en contextos económicos muy diferentes. Ahora, las pérdidas serán mayores entre los países petroleros.

Hay quienes sostienen que todo depende del ritmo en el que se deprecie el dólar. Pero una vez comenzado este proceso, la experiencia dice que es difícil sostenerlo. En este momento, los europeos perciben la devaluación del dólar como una amenaza para sus exportaciones, pero se dan cuenta de que una moneda fuerte puede tener otros atractivos en la lucha por la hegemonía. Eso, hasta un límite, es cierto.

Para los chinos, ya lanzados en una fuerte carrera expansiva y en un sobrecalentamiento de su economía, la devaluación del dólar afecta fuertemente a sus reservas -hasta un porcentaje importante de su PIB- y la reacción posible con relación al precio del yuan también puede traer consecuencias, sea en el sobrecalentamiento, sea en una contracción económica demasiado brusca. Lo que pase en Asia afectará, indudablemente, a la expansión económica mundial. Una contracción sólo en China -ni decir en India y otras regiones- tocaría al 20% de la base industrial de Occidente.

En Estados Unidos la devaluación del dólar va a afectar al nivel de vida de los norteamericanos, lo que no tardará en repercutir en una nueva reducción de los beneficios empresariales y en un crecimiento del desempleo. No se duda que el alza de los tipos de interés y algo de inflación serán parte de la procesión en este país con tasas de ahorro casi inexistentes y grandes afanes de consumo.

Greenspan ya lo dijo recientemente: los inversores internacionales ajustarán su acumulación de activos en dólares o, como alternativa, buscarán retornos más altos en dólares para compensar el riesgo de concentración, elevando el coste de la financiación del déficit estadounidense y volviéndolo menos sostenible. El mensaje de Greenspan fue claro: ante el tamaño déficit, en algún momento habrá una disminución del apetito por dólares.

La verdad es que con una caída tan brusca como la que está teniendo el dólar (en el año 2000 el euro estaba en 0.82 dólares, ahora se acerca a los 1.34 dólares y muy pronto estará en los 1.35-1.40 dólares) no es de extrañar que los Bancos Centrales pierdan su fe en el dólar y comiencen a devolverlo al Mercado en cantidades que pueden ser fabulosas, amenazando así con hundir -aún más si cabe- al billete verde.

El Gobierno norteamericano, que parece ver con cierta complacencia sadomasoquista esta deriva, ha desoído hasta ahora los clamores de otros Gobiernos que lo llaman a establecer un nuevo acuerdo monetario. Definitivamente, la Administración Bush cree que este es el camino para resolver su déficit.

Y, ciertamente, la devaluación del dólar podría detener el crecimiento deficitario estadounidense. Pero el resultado de este proceso será una venta acelerada de las reservas en dólares y un retiro masivo de capitales asiáticos y europeos, que podría conducir a una situación que haría imposible continuar manejando la economía norteamericana en los términos que conocemos.

Entretanto, el Mercado del USD/JPY (dólar frente al yen) vuelve a orientarse al Sur, tras los últimos y positivos comentarios del gobernador del Banco de Japón, Toshihiko Fukui, asegurando que espera que la economía nipona continue su expansión a pesar de que los últimos datos macroeconómicos no pueden calificarse de «esperanzadores ». El repunte del yen no es buena noticia para los negocios en el país del sol naciente y pone en serios aprietos a la leve recuperación nipona, dislocando exportaciones no sólo hacia Estados Unidos, sino también hacia el gran mercado chino que continúa (todavía) en su pegue con el dólar.

Aún así, el USD/JPY parece decidido a perder el soporte de los 104 yenes por dólar, a pesar de que el sesgo intradiario que arroja hoy este par de divisas es más «neutral» que otra cosa. La resistencia de los 105 yenes por dólar empujó la semana pasada al Mercado a la baja y es un techo a seguir vigilando. Por encima del mismo, otras resistencias emergen en los 105.60, 105.15, 106.90 y 107.35 yenes por dólar. No obstante, mientras el Mercado cotice por encima del soporte de medio plazo de los 101.80 yenes por dólar, hay posibilidades de ver « rallies » hasta la cota de los 107.25/35 yenes por dólar. Los soportes intradiarios más claros aparecen en los 103.85, 103.30, 102.90, 102.35 y 102.15 yenes por dólar.

Por otro lado, atentos a la libra esterlina, que esta mañana ha vuelto a rozar la cota de los 1.95 dólares, lo que hace posible que a principios de 2005 visitemos la referencia psicológica de los 2.0000 dólares por libra. Sin duda, el GBP/USD es un par muy generoso a la hora de repartir plusvalías y os aconsejo que no lo perdáis de vista en estos cuatro días que nos quedan de operaciones con pleno volumen. Las resistencias claves se ubican en los 1.9450, 1.95, 1.9595 y 1.9830 dólares por libra, mientras que los soportes significativos (a seguir en las correcciones) se hallan en los 1.9255, 1.9180, 1.9010, 1.8970 y 1.8920 dólares por euro. Hoy, por cierto, se reúne el canciller británico, Brown, con el Secretario de Estado norteamericano, John Snow.

Y tampoco perdaís de vista lo que ocurre con el precio del petróleo, que la semana pasada tuvo su mayor repunte semanal en cinco años, a medida que el frío parece calentar los precios.

En efecto, después de varias semanas de bajada, las cotizaciones del oro negro vuelven a la antigua senda alcista. Existen temores de que la ola de frío que se pronostica para este invierno en Estados Unidos, primer consumidor mundial, acabe disparando la demanda de crudo. El recorte de producción de la OPEP, que entrará en vigor el próximo 1 de enero, seguramente complicará las cosas, lo que pone nerviosos a los participantes en los mercados energéticos. Además, el miércoles de la semana pasada se supo que las reservas estadounidenses de petróleo sufrieron el primer declive en tres meses, mientras que las existencias de gasóleo para calefacción siguen estando bajas.

Por si fuera poco, sigue la incertidumbre en el frente internacional : Nigeria está otra vez bajo amenaza de huelga ; Yukos, que se ha declarado en suspensión de pagos en Estados Unidos, vive una situación que no acaba de aclararse ; y, para colmo, tenemos las amenazas que aparecen en una cinta (presumiblemente) de Osama Bin Laden, en la que el jefe de Al Qaeda hace un llamamiento para atacar a las instalaciones petroleras en Iraq, un sabotaje podría perjudicar el aprovisionamiento de crudo.

Ante este panorama, los precios del petróleo llegaron a revalorizarse un 14% la semana pasada y el barril de Brent vuelve a superar la barrera de los 40 dólares, cuando los precios habían caído a los niveles más bajos de los últimos cuatro meses. Recordad que con un petróleo más fuerte, las ventas de dólares pueden dispararse antes de que cerremos el ejercicio el próximo viernes, 24 de Diciembre.

Fuente: ACM – Advanced Currency Markets

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