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El exceso de producción de plata

(OroyFinanzas.com) – El pasado martes, 12 de mayo, por varios medios me llegó el titular de que Gold Fields Mineral Services [1](GFMS) alertaba sobre los fundamentos extremadamente débiles para el oro y la plata, especialmente para este último metal . GFMS es una reputada consultora mundial del mercado de los metales preciosos, por lo que quienes apostamos fuertemente y aconsejamos la inversión en este sector debemos leer con atención este tipo de noticias.

La base sobre la que el presidente ejecutivo de GFMS (Philip Klapwijk) hacía tal afirmación era la de la existencia de un gran superavit de producción de plata (y oro), cuyos precios se sostenían sólo gracias a la demanda de inversión del metal.

Concedía que los tipos de interés cercanos a cero, los déficit públicos rampantes y el rápido crecimiento de la oferta monetaria podrían jugar a favor de la subida del precio de los metales preciosos. A pesar de todo ello, no creía que eso fuera suficiente para compensar unos fundamentos económicos tan adversos como los que se observaban en el mercado de estos metales.

Pero es que precisamente por ese conjunto de factores últimos, algunos visibles desde hace años (déficit públicos) y otros bastante esperados es por lo que anticipamos y recomendamos en su día (y seguimos haciéndolo) la inversión en metales preciosos.

Porque, para decirlo con otra palabras, han conseguido pasar la prueba del tiempo y ante escenarios de sistemas financieros sobredimensionados en relación a la base productiva real sobre la que se asientan, las convulsiones financieras que seguiremos viendo y las respuestas inflacionistas que se continuarán tomando llevarán a que se demanden estos metales como puerto seguro para inversores.

Hagamos un elemental ejercicio de abstracción con un supuesto sencillo: la producción mundial de plata es siempre constante y hasta un momento dado coincide con el consumo del metal (joyería, fotografía, medicina, etc…). Debido a una serie de circunstancias del mundo financiero, donde antes no existía demanda de inversión ahora sí la hay, de tal modo que ahora los nuevos inversores de la plata pujan por la misma. El resultado es doble: subida del precio de la plata y cambio en la composición de la demanda, reduciéndose la parte de consumo en lo que aumenta la de inversión.

El fenómeno de un consumo inferior a la producción es la consecuencia directa de la existencia de una demanda de inversión (que detrae del consumo una parte de la producción), no un elemento excéntrico del mercado de la plata. Si alguien supuso que una serie de desequilibrios financieros aumentaría la demanda de inversión de la plata y subiría su precio, acertó. Y si prevé que los desequilibrios financieros, aún sin corregir, seguirán produciendo los mismos efectos sobre la demanda del metal, razonablemente mantendrá su expectativa de subida de precio del mismo.

Por eso nos parece que el caso del presidente de GFMS podría ser un buen ejemplo de lo que es “poner la carreta delante de los bueyes” cuando se hace un análisis económico. Los que estimamos que el precio de los metales preciosos subirá, y mucho, no lo hacemos porque el mundo financiera vaya bien, y el juego político se desarrolle con un mínimo de responsabilidad, sino precisamente por lo contrario. El oro y la plata son el espejo de las políticas irresponsables que provocan la subida del precio. Y cuanto más irresponsable sean las políticas, mayor será la demanda de estos puerto seguros de los inversores, menor la proporción que se consume de la producción, mayor el precio, y peores sus fundamentos económicos (esto último, según el presidente ejecutivo de GFMS).

De hecho, es bien conocido en el mundo de la inversión en metales preciosos, que un mercado alcista de éstos no se produce nunca sobre la base exclusiva del consumo industrial de los mismos, sino fundamentalmente por la demanda marginal de inversión que se genera en un panorama financiero deteriorado.

A continuación les mostraré los datos relevantes

El cuadro anterior se ha elaborado con los datos que muestra en su página web el Instituto de la Plata (www.silverinstitute.org). Se han agrupado las diferentes demanda de inversión (monedas, lingotes, ETF…), se han pasado los datos en onzas a toneladas, la recuperación de plata mediante reciclaje se ha considerado un menor consumo neto y se han eliminado algunas partidas de escasa importancia. Este arreglo último es lo que hace que la suma de las dos fuentes de oferta (producción minera y ventas netas de los gobiernos) no sea exactamente igual a la suma de los dos tipos de demanda (consumo industrial e inversión), pero no altera las conclusiones:

En primer lugar, debemos advertir que la demanda de inversión de plata es bastante volátil, y hubo años del pasado reciente en que lo que se produjo fue desinversión (1998, 1999 y 2000). Por el contrario, los cinco últimos años (2004, 2005, 2006, 2007 y 2008) han sido los que en términos absolutos y relativos han visto una demanda del componente de inversión mayor. Veamos el comportamiento del precio de la plata:

 

Precio US $

 

 

Precio US $

 

 

31-12-03

 

5,97

 

 

6,00

 

31-12-97

 

31-12-08

 

10,79

 

 

4,58

 

29-12-00

 

 

81%

 

Subida de precio

 

-24%

 

 

Es decir, en los años que teóricamente existen unos peores fundamentos económicos según el señor Philip Klapwijk (aquellos en los que hay un exceso de producción sobre el consumo, por la mera existencia de una demanda de invasión), la inversión en plata aumentó el capital en un 81%. Y en aquellos otros en los que con ese mismo razonamiento los fundamentos eran óptimos (se consumía más plata de la que se producía) el precio bajó un 24%.

Es cierto que especialmente en la parte de los años malos, se puede objetar que había otro importante elemento distorsionador del análisis, las ventas de existencia de los gobiernos, que supusieron un 11% de la producción total. Pero durante los años de malos fundamentos y buen desarrollo del precio las ventas también fueron importantes en su conjunto, y supusieron un 9% de la producción, no tan alejando de aquel 11%. Luego éste no parece haber sido un elemento clave para explicar la distinta evolución del precio.

Finalmente, las crónicas dicen que el presidente de GFMS hizo mención de la retracción de los gobiernos a seguir vendiendo su oro, del cual les queda teóricamente un 18% del stock mundial, lo cua l podría ser otro elemento neutralizador de los malos fundamentos del metal amarillo. Sin embargo, no mencionó ese elemento aliviador de los malos fundamentos de la plata, cuando ya apenas existen stocks gubernamentales conocidos de plata. Y de hecho, en el cuadro anejo se puede observar la importante disminución que las ventas gubernamentales han experimentado en 2007 y 2008 respecto a periodos anteriores.

Conclusión:
Que la producción anual de plata sea superior a su consumo no constituye un mal fundamento para la plata. Por el contrario, no es más que el reflejo de que existe una demanda positiva de plata como elemento de inversión. Y si algo muestra la experiencia, es que es en ese contexto precisamente en el que mejor se comporta su precio.

Aben Jaldun

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