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Oro: El eterno retorno de lo mismo – Nathan Mayer Rothschild

(OroyFinanzas.com) – Cuentan que Nathan Mayer Rothschild se sabía el oficio de entrar y salir del mercado con maestría, ni demasiado pronto, ni demasiado tarde. Entre rumores, correveidiles y palomas emisarias, empapelaba el parqué, hacía cundir el pánico y, extremado ya el dolor, buy buy, levantándose fabulosos beneficios.

Corto de oro y largo de bonos [1], debió pensar al conocer, por mensajería instantánea, la derrota de Napoleón en Waterloo. El heredable arte para hacer buen dinero, en la guerra y en la paz [2], volvió a quedar patente poco más de medio siglo después, tras la contienda francoprusiana. [3]

El falseamiento y filtrado a la opinión pública del telegrama de Ems [4], había provocado el deseado conflicto bélico [5] cuyo desenlace alumbraría el Imperio Alemán.

Las cuantiosas reparaciones francesas, cinco mil millones de francos de los de entonces, hubieran supuesto el default soberano de no ser por la salvadora intervención bancaria, consiguiendo fondos a bajo interés en la, quizá, mayor operación financiera decimonónica.

Y eso que, en aquella época, Europa hacía su particular experimento monetario con las Uniones Latina y Escandinava [6]. La primera, adherida a un bimetalismo inicial que pronto quedaría cojo; la segunda, adoptando el patrón oro desde un principio, fiel a las preferencias al uso. Ambas duraron casi medio siglo, con resultados más que satisfactorios [7]. Amén de diversas vicisitudes, variaciones inesperadas de los precios de oro y plata, especulación y arbitraje en la acuñación metálica, y las reparaciones de guerra francesas, terminaron por malograr la Unión Latina. La Gran Guerra certificó su defunción de facto, suspensión de convertibilidad y libre circulación mediante, al tiempo que apuntillaba a la Unión Escandinava, cuyos integrantes, declarados neutrales, se convirtieron en refugios de capitales y en proveedores de los países beligerantes, produciéndose un shock real asimétrico vía aumento de exportaciones, con consecuencias monetarias a través de la dispar afluencia de oro.

La Historia, me parece, toma a veces formas curiosas, caprichosamente circulares, reescribiéndose con parejos personajes y, las tornas, vueltas. Poder y dinero, Banca y Estado, simbiosis perfecta de mutuos rescates y batallas campales entre manipulaciones, falsedades y prosperidad ilusoria, con los damnificados de siempre. Los errores del pasado son las soluciones del futuro y, los aciertos pretéritos, simples anécdotas que deben desecharse dejando vía libre a una perversa ilusión. Cuán deshonesto resulta envilecer la moneda que recompense mañana esfuerzos y sacrificios de hoy, condenando a padecer esclavitudes públicas, hurtos de realidad, y esquemas piramidales que sólo abocan al desastre [8].

¿Vender oro y comprar bonos…? Acabáramos. Cualquier duda podría disiparse atendiendo a las reflexiones de Niels Jensen. En ellas se ofrece la estimación que hace el FMI del coste de la crisis para EE.UU, en torno al 34% de su PIB, unos 5 billones de dólares, aunque el importe comprometido hasta ahora en rescates, estímulos y garantías, suponga cerca de 9, cuando otros cálculos lo sitúan incluso por encima de 12. Millones de millones. Si bien, en términos relativos, la medalla de oro es para España. Po-de-mos. Ingentes cantidades que deben ser financiadas, principalmente y de momento, mediante la emisión de deuda, algo más de 10’2 billones de dólares en total, para la docena de países analizados.

Sin embargo, el autor cuestiona estas cifras y se inclina por dos escenarios alternativos, uno peor y otro pésimo. En el caso favorable, la factura se incrementaría en su mitad; en el que da título a la pieza, el disparate casi triplicaría alcanzando ¡33 billones de dólares! que, según sus apreciaciones, absorbería un tercio del ahorro total mundial. Innecesario el título de adivino para intuir qué va a ocurrir si todo esto finalmente se confirma. En Australia, por aquello de la diferencia horaria, ya se lo están imaginando [9]. Mientras tanto, entretenidos con el debate (pluri)nacional, las elecciones eurolandesas, la gripe marrana, la bolsa, los stress tests europeos [10] y la ración extra de panem et circenses virtuales, que ya se acerca la canícula. A lo mejor, un día de estos nos levantamos y todo ha terminado…

Por si no hay suerte en el despertar, China ha aumentado sus reservas de oro hasta 1054 toneladas, algo más de un 75% desde 2003. Candidata junto con Rusia para hacerse con todo o parte de las 400 t que pretende vender el FMI [11], aparentemente como financiación de la ayuda prometida por el G-20 a los PPME, el debate está servido. Además de requerir el 85% de votos [12] de la membresía, lo que exige el insalvable beneplácito norteamericano, se ponen en duda tanto fondo como forma, en un contexto en que Roubini et al. cuestionan si navegamos hacia Bretton Woods III. Qué cosas.

Del total de reservas de oro, el FMI posee 3217 toneladas, EE.UU poco más de 8133 y la Eurozona, incluyendo el BCE, 10859, según los últimos datos disponibles [13]. China, que ya supera a Suiza en términos absolutos, mantiene aún un porcentaje ínfimo de encaje metálico, apenas el 1’6%. Pero es líder de producción mundial, con 282t [14], casi la octava parte del total. Recordarán que la jugada parece seguir la dinámica pull-push, o palo y zanahoria: mientras se aboga por la creación de una super-currency, siquiera para poder cambiar estampitas antes de que el valor fiduciario sucumba en el lance, estructura y diversifica [15] sus haberes con milenaria habilidad. Un mensaje que empieza a calar hondo y crear adeptos [16]. Estaba cantado.

Hace casi medio siglo, Kennedy quiso acotar los conflictos de interés entre Wall & Main Street, tratando de relegar las Federal Reserve Notes a través de su famosa Executive Order 11110 [17]. Iniciativa truncada, diluida tras la retirada de los 4000 millones de dólares en United States Notes, íntegramente respaldados por la plata del Tesoro, a pesar de que la orden nunca fue modificada ni derogada [18]. Hoy, en su capital del motor, se acuñan Detroit Cheers para apoyar la deprimida economía local. Qué lejos, y qué cerca al mismo tiempo, aquel camino de reliquias bárbaras y fantasía limitada. Mientras unos vuelven a fijarse en él como vía de escape natural de enfermizas servidumbres, otros se afanan en prolongar anestesia y confianza en bonitas cuentas fiadas a muy largo, y agujeros negros que se tapan solos. Y nunca falta algún Pepito Grillo, sombrío y malaje, presto a cuestionar tanto buenismo optimista. Siempre queda la vana esperanza en que realidad y cordura terminen por imponerse, desarmando Pinochos, títeres e ilusionistas. Off with their heads

Fernando Suarez

Fuente: El Confidencial

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