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Seis formas de invertir en metales preciosos

(OroyFinanzas.com) – La primera de las alternativas que surgen al pensar en una eventual inversión en metales preciosos (principalmente oro) es la compra directa del metal. La pieza por antonomasia es la onza (unos 28 gramos) aunque también existe la posibilidad de adquirir piezas de mayor peso (50-100-250-500-1.000 gramos) o de menor peso (20-10-5 gramos). En otros metales el abanico de posibilidades es menor. Su problema lógico es la custodia de un activo que debería guardarse en una caja fuerte dado su precio actual de más de 1.300 dólares (1.034 euros) por onza.

La segunda de las alternativas es la adquisición de un contrato de futuros sobre el oro. El problema es que esos contratos no se negocian en los mercados españoles por lo que no son baratos y no resultan asequibles para el inversor minorista. Por otro lado, al tratarse de contratos con vencimiento mensual y cuyo precio es distinto al del activo al contado, exigen un seguimiento exhaustivo de los mercados y generan costes por cada vencimiento (‘roll over’).

La tercera de las opciones para apostar por los metales preciosos es la inversión en bolsa (o a través de fondos de inversión) en empresas mineras cotizadas. La opción más asequible es la de los fondos de inversión porque permiten diversificar en varias firmas mineras y tanto el coste como el riesgo son mucho menores que invirtiendo en futuros o más cómodo que comprando el metal directamente. El problema es que las mineras son normalmente globales y extraen metales preciosos e industriales, por lo que su cotización no va pareja a la de un metal concreto y sí recogen otro tipo de variables como la gestión o la evolución diaria de la propia compañía.

Esta opción desaparece cuando se invierte en compañías de exploración minera o mineras junior, que es la cuarta opción para comprar metales preciosos. La ventaja de nuevo es que esta vía permite invertir en empresas dedicadas a la extracción de un metal concreto (por ejemplo oro) con lo que se consigue una apuesta más clara que mediante una minera global. Sin embargo, no deja de ser una inversión indirecta en el metal. Su ‘pero’ es su ventaja: si la minera junior encuentra el metal en la cantidad y de la calidad estimada y es capaz de explotar el mineral y ponerlo en el mercado en plazo su revalorización es muy elevada; si falla, desaparece. La mayor parte de estas compañías cotiza en los mercados bursátiles de Canadá y Australia, donde tienen sus propios índices, aunque el radio de acción de las mineras junior es global (incluso en España).

La quinta de las opciones es financiera, pero también se basa principalmente en los mercados de futuros: son los CFDs o contratos por diferencia. Se definen como un acuerdo donde se intercambia la diferencia en el valor de un instrumento financiero en el momento de apertura y de cierre del contrato. El principal ‘pero’ que se les puede poner es que se trata de operativa con apalancamiento, con el riesgo que eso conlleva y el hecho de que exige un seguimiento del mercado constante.

La sexta y última de las opciones son los ETPs (Exchange Traded Products) o fondos cotizados, que funcionan como fondos de inversión. En estos momentos, no obstante, en España sólo están disponibles los ETFs que no pueden invertir directamente en materias primas ni futuros. Para invertir en los ETCs, que sí permiten estas opciones hay que comprar en otros mercados europeos, básicamente Francfort y Londres con un coste mayor.

José J. Martín

Fuente: Finanzas [1]

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