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SPDR Gold Shares, el ETF de mayor crecimiento de la historia

(OroyFinanzas.com) – La innovación que abrió la inversión en oro a las masas y contribuyó a un inigualado mercado alcista fue concebida en un acto de desesperación por un grupo casi desconocido del sector minero.

El Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés), creado para promover el metal, luchaba por su supervivencia. Sus miembros —mineras internacionales— estaban frustrados por la incapacidad del consejo de frenar 20 años de precios deprimidos y de encontrar compradores para la creciente superabundancia de oro.

Hace ocho años, consideraron suspender el financiamiento del grupo, lo que podría haber provocado su desaparición.

Chris Thompson, el presidente de la junta del WGC, pensaba que el consejo necesitaba expandir el rango de compradores de oro, especialmente en Estados Unidos. Hacía años que se hablaba de la idea de negociar oro en una bolsa, pero distintos obstáculos impidieron su despegue.

Lo que el consejo llegó a armar en aquel entonces superó sus sueños más osados: SPDR Gold Shares, el fondo negociado en bolsa lanzado en noviembre de 2004. Conocido por su símbolo bursátil GLD, el fondo se ha disparado hasta convertirse en un gigante de US$56.700 millones.

Ahora, GLD es el fondo de inversión de mayor crecimiento de la historia, según la firma de investigación Lipper Inc., y uno de los operadores de oro más activos del mercado. Su presencia ha impulsado el metal —que cerró el jueves en Nueva York con un alza de 0,1%, a US$1.388,50 por onza troy— hasta triplicar su precio en los últimos años.

Los ejecutivos del Consejo Mundial del Oro Jim Ross, Aram Shishmanian y James Burton celebran el quinto aniversario de GLD en noviembre de 2009.
GLD, el mayor propietario privado de lingotes en el mundo, absorbe US$30 millones de oro a diario, almacenado en una caja fuerte en Londres, que custodia el equivalente de unos seis meses de producción minera de oro global.
Los adeptos de GLD afirman que el fondo ha democratizado el mercado del oro, abriendo un camino directo al metal para inversionistas de todo tipo. Su casi millón de inversionistas incluye personas comunes y corrientes, instituciones como Northern Trust Corp. y administradores de fondos de cobertura multimillonarios como John Paulson.

Pero los escépticos alegan que GLD podría convertirse en un monstruo tipo Godzilla si se revierte bruscamente el auge del oro. Según ellos, las compras del fondo han disparado los precios del oro, exponiendo al mercado a una rápida caída. Otros fondos similares más pequeños incrementan el riesgo.
“Les decimos a nuestros clientes que tengan cuidado, porque está ahí, y es un riesgo real”, dice Jeffrey Christian, fundador de CPM Group, consultora especializada en oro.

Las dudas surgen en un momento en el que los nuevos fondos de inversión cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) en general se encuentran bajo un mayor escrutinio para determinar si distorsionan los mercados.
Los ETF son muy populares y crecen rápido, invirtiendo en acciones, bonos y activos tangibles. Pero han posibilitado la entrada y salida de mucho más dinero de mercados anteriormente ilíquidos.

Las acciones de GLD se negocian en las bolsas de Nueva York, Tokio, Hong Kong, Singapur y Ciudad de México. Cada acción representa una décima parte de una onza de oro. Este sistema concede a los accionistas el derecho de recibir su parte de la venta de un lingote, menos las comisiones. Antes de emitir nuevas acciones, GLD compra el oro necesario para garantizar los títulos.
Creado bajo los auspicios del Consejo Mundial del Oro, el fondo cuenta con varios socios. State Street Global Advisors, una firma con experiencia en la venta de fondos, se encarga del marketing. HSBC PLC almacena y protege los lingotes. Bank of New York Mellon Corp. gestiona las operaciones diarias, como calcular el valor neto de los activos del fondo. A pesar de su tamaño e influencia, el fondo es relativamente fácil de operar, según expertos. Por ejemplo, BNY Mellon apenas tiene unos 12 empleados para las operaciones diarias del fondo.

Esto ayuda a que las partes implicadas obtengan generosas ganancias. El consejo, que invirtió US$14 millones en el fondo, ya ha cosechado unos US$150 millones en el período que va desde su creación hasta el 30 de septiembre. Sus ingresos son un porcentaje, fijado en 0,15%, del valor neto de los activos.
El éxito se debe en gran parte al momento en que se lanzó el fondo. El consejo lo sacó a bolsa cuando crecía el interés por el oro, primero ante los temores inflacionarios y posteriormente como refugio contra desastres financieros. Desde entonces, sus precios se han triplicado con creces desde US$444,80 a un récord histórico —no ajustado a la inflación— de US$1.409,80 el 9 de noviembre.

GLD es tan sólo uno de los diversos factores que explican el reciente repunte del metal precioso. El dólar estadounidense ha perdido valor a un ritmo constante, por lo que muchos inversionistas han recurrido al oro para cubrirse frente a las pérdidas de la moneda. Cada vez es más complicado explotar nuevas vetas de oro. Además, el metal se ha beneficiado también de los temores a un estancamiento económico después de la crisis financiera.
La compra de acciones de fondos es más fácil y más barata que invertir en futuros de oro o en monedas. GLD controla en la actualidad casi 1.300 toneladas de la oferta mundial de oro, lo que contrae aún más el mercado.
Muchos inversionistas creen que el oro puede seguir subiendo. Pero después de un continuo ascenso de 10 años, otros temen que haya pronto un giro brusco en la tendencia.

Además, muchos inversionistas de GLD no tienen experiencia operando con oro. Entre 60% y 80% de los inversionistas de GLD nunca había comprado oro con anterioridad, estima Jason Toussaint, director gerente del consejo. Nadie sabe cómo reaccionarían los recién llegados a una brusca caída.

A pesar del éxito de GLD, incluso sus adeptos reconocen que el repunte, tarde o temprano, llegará a su fin. “No creemos que el oro vaya a seguir subiendo para siempre”, admite Ross, de State Street. “Ninguna inversión lo hace”.

Fuente: Wall Sreet Journal

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