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El oro: una mirada objetiva sobre un valor subjetivo – 2ª parte

(OroyFinanzas.com) – Al final, las consecuencias de la necedad monetaria no han sido abordadas sino simplemente aplazadas. No se han aclarado los errores, sino que simplemente se han tapado con dinero y contabilidad falsa. Con la impresión de dinero se puede comprar tiempo, pero no prosperidad. Todos los caminos llevan al descuido y a algún tipo de empobrecimiento. La única pregunta que queda por hacer es cuál camino escoger.

La relevancia del oro no depende de su precio sino de quién lo posee. Esto es muy importante para aquellos que deseen hacer ganancias con el oro comprando certificados, fondos cotizados y similares. Participar en el movimiento de los precios no es lo mismo que poseer un bien. Poseer un trozo de papel pensando que se posee oro, es lo mismo que un agricultor que afirma estar en la industria de la ganadería lechera por estar en posesión de futuros de terneras.

Como dije antes, el oro no es una medicina que cura la enfermedad sino meramente un símbolo de huida de la deshonestidad – un símbolo de independencia, de dinero honesto y de permanencia. Lo valoramos subjetivamente, y deberíamos preocuparnos más por lo que nos motiva a poseerlo que por su precio.

Nuestra cartera de inversiones no debería ser el reflejo de la última apuesta que hayamos hecho en alguna bolsa de valores. No debería estar hecha de meras promesas o alegaciones de hechos inseguros. Debería ser tangible y tener valor económico. No debería ser esperanza, ilusión o euforia. Nuestro propósito con la posesión de activos no debería ser el de hacer dinero sino simplemente el de poseer bienes tangibles y económicos. Esa es la esencia de la prosperidad.

Mucho más importante que el cálculo financiero, tener el juicio necesario para cualquier práctica de inversión honesta implica, según mi opinión, una comprensión profunda de las ciencias económicas, de la historia y un sentido de la esencia. La economía nos da herramientas para pensar. La historia nos da un sentido de la perspectiva, y el enfoque sobre la esencia no es más que el foso que nos separa de nuestra propia necedad.

La economía, en su variedad clásica y honesta, es esencial para reflexionar sobre el dinero, los créditos, la banca, el ahorro, las inversiones, el empresariado y sobre toda una serie de tópicos. Y ya sea por ninguna otra razón: el tener un mínimo de conocimientos sobre economía nos ayuda, al menos, a evitar ser engañados por los economistas.

Tener un sentido de la historia es indispensable. La historia nos muestra con una claridad inequívoca toda la necedad del ser humano a lo largo del tiempo. Está plagada de experimentos económicos fracasados, de impresión de dinero y del deseo del hombre de consumir sin antes producir.

Tener un sentido de la historia refuerza la teoría de observadores sabios tales como Ludwig von Mises, que en 1949 escribió: “El crecimiento del dinero y del crédito jamás hará que una nación sea próspera. Puede causar el desplazamiento de ingresos y riqueza de unos grupos hacia otros, pero inevitablemente tiende a perjudicar la prosperidad de toda la nación.”

La historia es un registro de los fracasos del ser humano para entender la diferencia entre dinero y capital. Busca el primero, mientras que en realidad necesita el último. Por lo tanto, entender la historia nos ayuda a evitar nuestro hábito irrefrenable de quemarnos los dedos.

Nuestro enfoque sobre la esencia nos distingue
El dinero deshonesto ha creado una cultura de especulación fuera de los círculos ordinarios de productores y ahorradores. El resultado es que confundimos los mercados financieros por nuestra fuente de riqueza.

Nuestra preferencia temporal ha sido alterada para que busquemos ganancias que son incompatibles con los riesgos reales que corremos. Nos enfocamos sobre la actividad del mercado antes que sobre la esencia que éste no incluye.

La esencia sí es algo real. No tiene que ser necesariamente tangible, aunque sería preferible que lo fuera. Ya sea en forma de oro – una clase de dinero – o en forma de empresariado honesto, la esencia está arraigada en la realidad económica. Y así, comprender la esencia, ya sea en el dinero o en actividades empresariales y de creación de riqueza, es la facultad práctica más importante a adquirir.

Efectivamente, el precio del oro en dinero puede aumentar. También puede disminuir. ¿Cuándo debería venderlo? Primero debería decidir por qué lo posee. E incluso así, déjeme preguntar ¿qué tipo de esencia adquirirá con las ganancias de la venta?

Una de las lecciones más importantes de la economía clásica es que el valor es subjetivo. Está sujeto a los objetivos y a los criterios y al juicio de la persona que está valorando. Y, francamente, en nuestro mundo deshonesto tal valoración subjetiva será la piedra angular del tipo de capital del que dispondrá en el futuro.

Espero que les haya dado algunos argumentos objetivos para ayudarles en su estimación subjetiva de tal valor. Gracias.

Tony Deden

“An objective look at subjective value” fue la conferencia magistral que dió Tony Deden, matemático y gestor de fondos en el transcurso del  ’Gold&Silver Meeting-Madrid 2010″ organizado por la Asociación Española de Metales Preciosos junto con OroyFinanzas y el IGE. el pasado 25 de noviembre.

El oro: una mirada objetiva sobre un valor subjetivo – 1º parte [1]

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