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Intervencionismo, controles de precios y regulaciones

(OroyFinanzas.com) – Gracias al marasmo estival, la negociación en los mercados de Deuda y de acciones es mínima en comparación a los volúmenes de negociación previos a estas semanas de, en la mayoría de los casos, merecido descanso. Esta situación ha relajado sustancialmente las primas de riesgo [1]de los bonos soberanos y facilita la salida al mercado de los Tesoros que aún siguen con la soga al cuello como es el caso español e italiano.

Siento decepcionarles si les digo que esta situación es puramente transitoria y que, a la vuelta de vacaciones, nuestra particular “vuelta al cole” nos devolverá a la triste realidad de nuestra ruina económica y moral.

Mientras que los españoles se levantan del letargo veraniego, el miedo y la incertidumbre de qué pueda pasar con el euro, se apoderan de las instituciones europeas. Sus propósitos, lejos de ser claros y contundentes hacia los países incumplidores, se encaminan más bien a los enjuagues monetarios y que sean el Banco Central Europeo [2]y los mecanismos de estabilidad las instituciones encargadas de tapar los agujeros. En este sentido, los inversores descuentan la intervención de España e Italia a través del fondo EFSF y la compra masiva de títulos gubernamentales a corto plazo por parte del BCE. Por ello, además del parón estival, las primas de riesgo tienen cierta tendencia descendente, aunque esto no se produzca con exactitud en las próximas semanas.

La realidad ha puesto negro sobre blanco la importancia que tienen en este proceso las alquimias monetarias. En este sentido, la prensa económica se hacía eco en los últimos días de las intenciones del BCE de establecer topes máximos a los tipos de interés de la Deuda soberana que se encontrara con severos problemas de financiación. Si descontamos la fiabilidad de estas informaciones, nos encontraríamos ante un nuevo disparate económico verdaderamente extraordinario y que no es nuevo sino muy viejo.

El BCE perseguiría, en última instancia, un control de precios. Controlar los precios en un mercado es una práctica intervencionista muy antigua que pretende salvaguardar un negocio de la irracionalidad y de las barbaridades del mercado libre. En este caso que nos ocupa, el BCE establecería unas bandas máximas de fluctuación de los tipos de interés para proteger la financiación de los gobiernos de los “ataques especulativos”. Este sistema no es nuevo para Europa puesto que ya se estableció con idénticos propósitos en la cotización de las divisas pertenecientes al Sistema Monetario Europeo a principios de los años noventa del siglo pasado.

Los controles de precios conducen a la creación de un mercado negro

Sin embargo, los controles de precios, al contrario de lo que sus ideólogos intervencionistas proponen, causan la ruina del mercado en que se imponen. Así pasó con el Sistema Monetario Europeo y muestra cómo saltó por los aires en 1992. Cualquier legislación de precio mínimo ó máximo conduce inexorablemente a la creación de un mercado negro, el cual esquiva las restricciones artificiales y genera un volumen de rentas de escasez tan grande que puede llegar a destruir el mercado legal. Esta información que nos proporciona la Teoría Económica puede aplicarse también a los controles de precios en el mercado financiero, aunque en él, el mercado negro se vislumbrará de otra forma, dada la inmensa regulación existente.

Javier Santacruz Cano [3], Doctorando en Economía

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