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España ejemplo de qué no se debe hacer en política económica

(OroyFinanzas.com) – El debate protagonizado por Barack Obama y Mitt Romney la pasada semana ha saltado a las primeras planas de la prensa no por su profundidad en los temas tratados ni por la trascendencia de las promesas que los candidatos hicieron ante sus electores.

Fue un debate centrado en los planteamientos económicos y cuáles son las vías de solución de la profunda crisis económica nacional. En este sentido, el Presidente Obama apostó por más gasto público y algunas rebajas impositivas frente a Romney, quien defendió no sólo bajar los impuestos sino también reducir sustancialmente el peso del Estado.

Estas dos propuestas de Estado frente a Mercado han tenido una aplicación extraordinaria en las distintas políticas económicas a lo largo de la Historia y con resultados radicalmente opuestos. Uno de los arquetipos de aumento continuo y sostenido del gasto público y de los impuestos es España, [1]la cual en los últimos años ha visto crecer de forma exponencial el peso del Estado en la economía, en términos de gasto público sobre el PIB.

 Ratio Gasto Público – PIB en España, Suecia y Estados Unidos. Años 1970-2013*

FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del Anuario Económico, número 91, Junio de 2012. OCDE: Total gasto público como porcentaje del PIB
*El dato de 2013 es la previsión realizada por la OCDE.

El crecimiento de las estructuras administrativas públicas fue parado durante los gobiernos de José María Aznar con base en una apuesta decidida y clara por la bajada de los impuestos. La esencia de esta política económica ha durado muy poco hasta el punto que en nuestros días, la prioridad no es bajar el gasto público sino que es subir los impuestos.

Por eso no nos debe extrañar que el candidato republicano a la Casa Blanca ponga como ejemplo a España de qué no se debe hacer en política económica [2]. La existencia de una burbuja en el sector público se traduce no sólo en que la producción y las principales variables macroeconómicas no se ven afectadas a largo plazo por incrementos en el gasto público sino que la cara opuesta del gasto público (los impuestos presentes y futuros) perjudican seriamente la evolución de la economía española, presente y futura.

La reacción al acertado ejemplo de Mitt Romney no se ha hecho esperar. Los miembros del Gobierno español han salido en tromba a criticar y descalificar las palabras del candidato republicano, acusándole de engañar a la sociedad norteamericana sobre la situación hispana. Dentro de los miembros del Gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores y Canciller del Reino de España, don José Manuel García-Margallo, se ha destacado por su especial virulencia contra dichas palabras, ignorando los grandes beneficios que tendría para España la vuelta de los republicanos al poder presidencial.

Esta desmesurada catarata de críticas hacia Romney es evidencia suficiente de los graves errores que el Gobierno español está cometiendo en política económica. Con esto, parece que ha abandonado uno de los mandatos que los electores dieron al partido gobernante en las elecciones de hace menos de un año: la reducción del peso del Estado, la liberación de recursos públicos y, en definitiva, que el Estado deje de torpedear la recuperación económica. No sólo las familias y las empresas tienen que cargar con el peso de los ajustes y del ahorro. También el Estado debe dejar de gastar y pagar sus muchas deudas, eso sí, con el dinero de

Javier Santacruz Cano, Doctorando en Economía

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