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El depósito bancario a plazo fijo ¿Acabó?

(OroyFinanzas.com) – Las crisis económicas y, especialmente, las largas recesiones, modifican los esquemas de preferencias de los inversores y ahorradores. Especialmente, los pequeños y medianos ahorradores son el colectivo más vulnerable a los cambios en las condiciones financieras, puesto que su capacidad de reacción frente a variaciones en los precios de los productos financieros (depósitos bancarios) es muy limitada y en algunos casos, nula.

Javier Santacruz Cano

El comportamiento de un pequeño ahorrador en tiempos de recesión económica se compone de dos aspectos: primero, baja elasticidad de su demanda y segundo, acentuada preferencia por la liquidez. Poco a poco y conforme la situación económica empeora, los ahorradores toleran cada vez menores niveles de riesgo, incluso puede llegar a lo que llamaba Keynes “la preferencia extrema por la liquidez”. En este contexto, liquidez acoge no sólo el dinero que tenemos en el bolsillo sino también los depósitos a la vista y las cuentas corrientes.

Este grado creciente de aversión al riesgo por parte de los ahorradores conduce a deshacer posiciones en renta variable e invertir en renta fija. Para un pequeño y mediano ahorrador, la renta fija más cercana y la que le genera un menor coste de transacción es el depósito bancario, popularmente conocido como “plazo fijo del banco”.

Los depósitos bancarios han vivido en los últimos meses su particular “boom”: la práctica totalidad de las entidades financieras españolas se han lanzado a ofrecer productos con rentabilidades superiores al 4% anual. Estos “superdepósitos” han encontrado una demanda fuerte y propicia para comprar estos productos ya que se ha producido un efecto aprendizaje muy importante en la conciencia del ahorrador después de fracasos tan sonados como la estafa de los sellos, la compra masiva de participaciones preferentes ó la ruina de los accionistas de las cajas nacionalizadas. Hoy más que nunca, la relación rentabilidad-riesgo es tenida en cuenta antes de firmar cualquier contrato.

Este fuerte incremento de la oferta de depósitos bancarios se ha frenado en seco. El Banco de España, a través de una circular interna, amenaza con cuantiosas sanciones el diseño y venta de depósitos con rentabilidad superior al 4%. Con esta comunicación, el Banco ejerce una de las competencias que le otorga el MoU (Memorando de Entendimiento) firmado por el Gobierno para obtener del MEDE [1] el rescate de la banca pública: emitir directrices de obligado cumplimiento sobre las entidades rescatadas sin necesidad de legislar.

El objetivo del Banco de España es parar la conocida como “guerra del pasivo”. Las entidades financieras compiten lanzando depósitos a intereses crecientes para financiarse a través del tradicional canal del crédito bancario: el banco capta depósitos, guarda un porcentaje en su caja y el resto lo presta. Es comprensible que el Banco de España obligue a las entidades nacionalizadas como Bankia ó Novacaixagalicia a no ofrecer estos productos; pero que esta “recomendación” se convierta en obligación para las entidades privadas es un acto de intervencionismo intolerable. Tristemente en los últimos años, el Banco de España se ha destacado no precisamente por sus méritos. Más bien ha quedado convertido en un mero epígono del Gobierno. Esperemos que el nuevo equipo dirigido por don Luis María Linde y don Fernando Restoy sea capaz de renovar y restituir el prestigio perdido de esta Vieja Casa.

Javier Santacruz Cano Doctorando en Economía

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