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Club “Amigos de la Inflación”

(OroyFinanzas.com) – El ser humano siempre se resiste a los cambios que cree que le pueden perjudicar. Frecuentemente, esa resistencia también se produce ante los cambios que no sabe si le van a favorecer o perjudicar. Como la certidumbre en el futuro es escasa, aunque se prevea favorable, en la práctica la resistencia al cambio es algo casi universal. Sólo algunos locos visionarios se lanzan al abismo, con voluntad decidida de cambiar a una situación mejor que la actual.

Defenderse de la inflación

Si la inflación es la pérdida de valor del dinero, es natural que cualquiera que tenga una moneda en el bolsillo se resista a ella. Cada subida de precios supone un pequeño mordisco a la moneda, hasta que su valor llega a desaparecer. Esto lo saben muy bien quienes han vivido procesos hiperinflacionarios recientemente [2]. Pero poco puede hacerse mientras nuestros gobernantes tengan el monopolio de la creación de dinero. El aumento del déficit y la monetización del incremento de deuda conducirán tarde o temprano a la inflación.

Si la inflación a medio plazo es algo inevitable, será razonable buscarle el lado positivo y dedicar las fuerzas a aprovecharse de ella, en lugar de dedicarlas a presentar una resistencia inútil. Cada ciudadano debe pensar cómo se puede beneficiar de una subida general de los precios. ¿Cómo? Podría ser con productos sofisticados, como ETF inversos apalancados (si los ofrecen), aunque en general son productos complejos, que no se sabe muy bien qué hay detrás.

La manera más fácil de dar la bienvenida a la inflación sería endeudarse (¡a tipo fijo [3]!). Efectivamente, si la moneda pierde valor, también lo harán las deudas contraídas en ella. Tal vez estas deudas lleguen incluso a desaparecer. ¿O por qué piensa el amable lector que los Estados favorecen la inflación, sino para librarse de las deudas que nunca podrán pagar? En el caso de apostar por la inflación, el endeudamiento deberá ser para adquirir un activo que conserve el valor y el endeudado deberá tener capital sufiente para pagar las cuotas hasta que estas disminuyan (que nadie sabe cuándo será esto).

Club de amigos de la inflación

Con el espíritu descrito más arriba, el autor de estas líneas ha considerado la posibilidad de crear un Club de Amigos de la Inflación, cuyos miembros abran posiciones largas en inflación, publiciten sus bondades, la promuevan y esperen su advenimiento como si de El Mesías se tratase. Sin embargo, buscando algo en Internet, uno comprueba que ese club ya existe. ¿Dónde? La comunidad hispanoparlante debe reconocer la extraordinaria ventaja de la Argentina sobre el resto de naciones en conocimiento inflacionario. Por ese motivo, como no podía ser de otra manera, en Argentina existe ya la Sociedad de Amigos de la Inflación [4], que un ciudadano ingenioso publicó en 2012.

Si por prudencia no desea unirse al club, recomendamos que intente al menos esquivar los perniciosos efectos inflacionarios. Para ello en Oroyfinanzas.com encontrará abundante literatura. Y si usted más osado, puede unirse al club e intentar hacerse rico con ella. Eso lo harán los locos visionarios que decíamos más arriba, también llamados E&E (especuladores y emprendedores).

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