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¿Por qué el sistema público de pensiones es insostenible?

Fátima Báñez y Víctor Pérez-Díaz(OroyFinanzas.com) – El pasado viernes conocimos el Informe que ha elaborado el Grupo de Expertos sobre la reforma de las pensiones en España. Tras un mes largo de trabajo, esta Comisión ha redactado un documento en el que plasma su visión acerca del futuro de las pensiones públicas y sus propuestas para hacer viable el sistema no sólo a corto plazo sino también en un horizonte de cincuenta años. El documento gira en torno al concepto de “Factor de Sostenibilidad”, el cual consiste en un mecanismo para equilibrar, a lo largo del tiempo, los ingresos y gastos del sistema de la Seguridad Social.

¿Por qué el sistema público de pensiones es insostenible?
El Informe reconoce, desde el primer momento, que el sistema público de pensiones de reparto es insostenible: “Si un sistema de reparto intergeneracional necesita un factor de sostenibilidad o de reequilibrio, es porque contiene elementos potenciales de insostenibilidad o desequilibrio. Lo primero que hay que decir es que ese desequilibrio potencial existe”.

El sistema público de pensiones actual posee tres señas de identidad: es de reparto, intergeneracional y de prestación definida. Que sea de reparto quiere decir que las cotizaciones que se recaudan hoy se destinan a los jubilados de hoy, a cambio de la promesa para los cotizantes de hoy de recibir una prestación en el futuro. En segundo lugar, el apelativo intergeneracional alude a la transferencia intertemporal de riqueza entre generaciones que suponen las pensiones. Por último, el concepto prestación definida implica la existencia de unas reglas deterministas de cálculo de la pensión en función de los años cotizados, la base de cotización y el momento de la jubilación.

Las tres cualidades que se han definido anteriormente son, en conjunto, la bomba de relojería del sistema público de pensiones. Para que este sistema sea sostenible, los ingresos tienen que crecer más que los gastos. Esto implica que la población activa tiene que crecer a un ritmo mayor que la población que pasa a la jubilación y, además, los salarios deben crecer más que las pensiones.

El futuro del sistema público de pensiones depende, por tanto, de que los ingresos entrantes sean cada vez mayores para atender al creciente volumen de personas que se jubilan. En última instancia, la Seguridad Social es un inmenso sistema de corte piramidal o esquema Ponzi. En todo sistema piramidal, el pago de los réditos y el capital de los clientes antiguos depende de la entrada de nuevos clientes que, con su capital, pagan los intereses y la inversión de los que ya están dentro de la pirámide. Por tanto, dada la prohibición y persecución criminal de los esquemas piramidales, la Seguridad Social es el único sistema piramidal legal.

Un proyecto para hacer sostenible el sistema: Factor de Sostenibilidad

En ausencia de alternativas –no se plantea, ni por asomo, el cambio de este sistema a uno de capitalización– la reforma del sistema público de pensiones pasa por una fórmula de equilibrio entre ingresos y gastos, con especial hincapié en el capítulo de los gastos. El gasto en pensiones actual –en el entorno del 17% del PIB– no sólo crece por la incorporación de nuevos recipiendarios. Cada año, el gobierno tiene que revalorizar las pensiones en función de la tasa de inflación [1] para impedir que pierdan poder adquisitivo.
Por ello, los expertos proponen que el gasto en pensiones crezca en función de los ingresos y, en última instancia, en función de la coyuntura económica y la estructura productiva, excluyendo a la tasa de inflación de los bienes de consumo como único baremo de revalorización. En este sentido, se establece una regla que define, en cada momento del tiempo, el crecimiento del gasto en pensiones en función de dos factores:

Factor de Equidad Intergeneracional: Con independencia de la generación a la que pertenezcan, los pensionistas tienen que someterse a las mismas condiciones. Este factor se calcula dividiendo la esperanza de vida a los 65 años en el momento presente entre la esperanza de vida períodos más tarde.

– Factor de Revalorización Anual: Se establece un factor de corrección del movimiento natural del sistema, basado en la relación entre ingresos y gastos. Si los gastos crecen más que los ingresos, este factor frena el crecimiento de la pensión y si los gastos crecen menos que los ingresos, este factor acelerará el crecimiento de la pensión.

Con estos dos elementos, el Factor de Sostenibilidad se plantea como un mecanismo de freno y acelerador del gasto en pensiones y sometido fuertemente al arbitrio de los grupos políticos y organizaciones sindicales. Los expertos conceden un amplio margen de maniobra al Gobierno en cuestiones como impedir que las pensiones actuales en términos nominales disminuyan o la manipulación de los criterios para obtener la pensión (vida laboral, bases de cotización,…)

Conclusión: “Repartir lo que hay”

En suma, la propuesta de la Comisión de Expertos puede resumirse en la siguiente expresión: “Repartir lo que hay”. Por ello, los actuales cotizantes y las generaciones venideras deberán renunciar a porcentajes crecientes de bienestar para garantizar una pensión “digna” a sus padres y abuelos. Atrás quedan los tiempos en los que el Estado presumía de garantizar unas pensiones más justas y de mayor cuantía frente a los seguros privados de pensiones.

En este momento, al Estado no le ha quedado más remedio que reconocer la ruina de su invento y el endeudamiento de las generaciones futuras para sostener el bienestar de las presentes. Hoy, más que nunca, los trabajadores tienen que recuperar el control del ahorro para su jubilación y, de esta forma, proveerse de un futuro más próspero y menos incierto que el que le ofrece el sistema público de pensiones.

Véase aquí el Informe completo de la Comisión de Expertos [2]

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