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Francia, el nuevo enfermo de la crisis económica en Europa junto a España e Italia

(OroyFinanzas.com) – Mientras países como España o Irlanda arrojan poco a poco señales positivas de crecimiento, inversión o empleo, otros como Francia pueden estar a las puertas de tener graves problemas económicos. Por lo pronto, España no necesitará más dinero proveniente de Europa para rescatar a la banca pública, la cual fue objeto de rescate en 2012.

España no volverá a necesitar dinero de Europa
En este momento, la recapitalización del sistema financiero español está progresando de forma satisfactoria. Entidades como la antigua Caja de Madrid, ahora Bankia, generan resultados positivos y mejoran sus márgenes de intermediación después de haber recibido 18.000 millones de euros. Otras como las antiguas cajas de Galicia o Cataluña están en proceso de subasta pública dirigido por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, el FROB.

Hasta la fecha presente, el Reino de España ha gastado más de 300.000 millones de euros en el saneamiento del sistema financiero por la vía del rescate público. Los primeros rescates (la Caja de Castilla-La Mancha, el Banco de Valencia o la CAM) pesan como una cargada losa sobre las cuentas no sólo del FROB, sino también del Fondo de Garantía de Depósitos, encontrándose en quiebra técnica (su patrimonio neto es negativo por un importe de 1.765 millones de euros). Quizá el problema más grave, en este momento, es reconducir la situación patrimonial de estos dos fondos y afrontar la venta de los activos para minimizar pérdidas.

A pesar de estas incertidumbres en el futuro más próximo, el ministro de Economía Luis de Guindos se muestra satisfecho con la decisión del Eurogrupo: “la situación actual es completamente diferente de la que teníamos hace año y medio, poco a poco las dudas sobre nuestro sistema financiero se disipan”. El préstamo de hasta 100.000 millones de euros (se han utilizado 41.000 millones) ha supuesto una conjura del riesgo de que España declarara la bancarrota.

Francia, el nuevo “enfermo de  Europa”
La buena marcha de España o de otros países antaño en la cuerda floja como Irlanda contrasta con la actual situación de Francia. El gobierno socialista de François Hollande no quiere darse por enterado de las advertencias que la Comisión Europea lanza día sí y día también. El ministro de Finanzas francés, Pierre Moscovici, ha declarado que Bruselas acepta su política económica, aunque no puede asegurarse de que se vayan a cumplir los objetivos de estabilidad para 2015.

Los problemas presupuestarios franceses son demasiado importantes como para ser despreciados. Una política económica que ha disparado el gasto público (el peso del Estado en la economía es del 56,9%), ha puesto en marcha un catálogo de nuevos impuestos y subidas de los ya existentes y ni con eso ha conseguido reducir el déficit público, el cual ronda el 5% del PIB. Mientras tanto, el desempleo ha escalado al 10,5% de la población activa y la deuda pública, por encima del 80% del PIB.

Con estas cifras, Bruselas tiene razones más que sobradas para preocuparse. Lo podemos constatar en las ruedas de prensa del comisario de Asuntos Económicos Olli Rehn, en las que advierte a Francia de diversos peligros y retos como la reforma del sistema público de pensiones o la huída de la inversión de la nación gala.

Italia no termina de salir del pelotón de cola
Si la situación de Francia es preocupante, no lo es menos la de Italia. Las autoridades italianas negocian con Bruselas el maquillaje de las cuentas públicas, las cuales se hunden en un agujero permanente. Saldrá del cómputo de déficit reconocido por el Protocolo de Déficit Excesivo (PDE) la inversión en infraestructuras y los gastos que tengan un horizonte temporal de largo plazo.

Sacudida por una crisis política continua, Italia no es capaz de reducir su abultado endeudamiento y los problemas en diversas entidades financieras son cada vez mayores. Esta situación puede obligar a poner en marcha en breve el programa de compra de bonos OMT [1] diseñado por el BCE pero que, en principio, estaría destinado a países que ya hayan sido rescatados previamente mediante otros mecanismos que no sean la intervención del BCE en el mercado secundario [2].

Fuente: Die Welt [3]

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