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Futura Markets o cómo el caos en los números puede tener un orden

(OroyFinanzas.com) – Una de las afirmaciones más chocantes que suele proferir un economista a criterio del público lego en cuestiones económicas es que “casi todo en la vida tiene un precio y un mercado donde intercambiarlo”. Salvo ciertas cuestiones referidas a la moral y al carácter del individuo –aunque en estos casos pruebe también a bajarse el precio y veríamos– los demás elementos de la naturaleza, sean materiales o inmateriales, pueden intercambiarse a cambio de una compensación entre las partes.

Los mercados y los precios forman parte de la naturaleza del ser humano. A lo largo de la historia han surgido muchos mercados tanto de forma espontánea como de forma artificial. Los mercados nos sirven para recabar información y poder anticiparnos al futuro o previendo qué ocurrirá. Sin embargo, ¿en sí las predicciones podrían ser objeto de comercio en un mercado? La respuesta intenta darla Futura Markets [1].

Futura Markets, ante todo, es un mercado de predicciones. Este término puede llevar a los lectores menos familiarizados con la cuestión a asociarlo a un “mercado de apuestas”. Sin embargo, no es lo mismo, aunque no es fácil explicar cuál es la delgada línea que separa un concepto del otro.

Una apuesta es la acción de un individuo que decide conforme a las leyes del azar la elección de un elemento entre un conjunto de posibles elecciones. Por ejemplo, decidir entre un número u otro en una ruleta de casino no lleva aparejado condicionante alguno de las circunstancias –salvo que el dueño del casino quiera hacer trampas o sea usted un miembro de la familia Pelayo con la entrada prohibida a los casinos de media Europa– sino que se trata de un puro ejercicio de azar.

En cambio, una predicción es intuir un acontecimiento futuro con una multiplicidad de instrumentos, circunstancias y herramientas que van mucho más allá de las meras leyes de la probabilidad. En este sentido, Futura Markets no sólo se queda en el mundo del azar sino que aspira a observar el comportamiento de muchos agentes que deciden en un momento determinado del tiempo su criterio acerca de un objeto, un suceso o una circunstancia futura.

En un mercado se intercambian bienes y servicios sean materiales o inmateriales. Pero, ¿qué es lo que se compra y vende en un mercado de predicciones? El objeto es un contrato, el cual genera un precio que se establece entre el precio que los compradores están dispuestos a pagar y el precio al que los vendedores están dispuestos a vender.

Se realiza una pregunta, la cual tiene dos posibles respuestas: Sí o No [2]. La diferencia de precios entre los contratos basados en el Sí y los basados en el No determina cuál es el sentimiento del mercado y hacia dónde se dirigen los individuos con las opciones más probables. Al igual que en cualquier mercado libre, los precios son agregados de información dispersa concernientes a la producción, distribución o gustos de los clientes de un determinado bien o servicio. En nuestro caso, los precios reflejan una acumulación de información proveniente de análisis, estudios, modelos e intuiciones que tienen los participantes y que orientan hacia dónde se dirige la mayoría de los individuos [3].

La literatura que ha ido surgiendo en este mundo denomina al proceso de agregación de preferencias, estudios e intuiciones “sabiduría colectiva”. La literalidad de la expresión lo dice todo: es posible predecir acontecimientos futuros tanto de carácter económico como social a partir de agregar los criterios de un grupo de individuos.

En este sentido, los mercados de predicciones se enfrentan a ciertos “mantras” que se instalaron hace muchos años en Economía y que aún hoy son difíciles de desterrar. Quizá el más importante es la “irracionalidad” de los mercados y la incapacidad de prever acontecimientos futuros. A pesar de los errores cometidos y el aprendizaje de ellos a lo largo del tiempo, los individuos suelen prever con cierta precisión en media (eficiencia en el sentido informativo). Este hecho constituyó una revolución en los años setenta con la “hipótesis de las expectativas racionales”. Hoy, los mercados de predicción como Futura Markets no sólo están convencidos de que esta hipótesis funciona en la realidad sino que, día a día, se observa cómo se cumple.

Los mercados de predicción, en esta primera aproximación que hemos hecho, ofrece dos cuestiones básicas: por un lado, un mecanismo de predicción mediante un engranaje institucional neutro y con unos incentivos iguales para todos los participantes –de manera que haya independencia de alternativas irrelevantes o espurias–. Y, por otro lado, una información agregada que nos indica hacia dónde se orienta el consenso de la mayoría y como éste acierta en la mayoría de las ocasiones.

Futura Markets es una revolución en España y los países de habla hispana, un instrumento que merece difusión y uso por parte de profesionales y profanos. En las próximas semanas desarrollaremos los mecanismos concretos, cómo se construye una apuesta y la experiencia de sus creadores.

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