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Europa, juventud y desafección – CC/Europa

(OroyFinanzas.com) – Las inquietudes sobre el rumbo de la Unión Europea y el papel de los jóvenes; algo tan manido como necesitado de darle una vuelta: el debate público sobre la Unión Europea está lleno de canas y los jóvenes cada vez nos sentimos peor representados y más alejados de una realidad que, sin embargo, nos importa más de lo que muchos pensamos.

Sin duda, la crisis y la marcha de la Unión han precipitado un modo de hacer las cosas que ha evidenciado lo lejos que se encuentra Bruselas del ciudadano medio con unos índices de desafección disparados. Es posible –y hace falta- hablar de Europa en otros términos, rejuvenecer el debate público sobre la UE, hacer mucho ruido y generar interés y debate. ¿Cómo? Desde un enfoque crítico. El europeísmo naíf se ha acabado. Ya no queremos más sino mejor.

A poco menos de 50 días de las elecciones europeas, los datos del 2009 dan que pensar. Participó menos del 50 por ciento de la población, exactamente el 46, y una gran parte de la abstención vino de jóvenes menores de 25 años. ¿A qué es debida esa desafección política? Barajamos tres causas posibles y una estrategia diferente para combatir cada una.

1) Desconocimiento: tomar conciencia de una realidad política es la primera condición para interesarse por ella. Y en eso Europa es un cero a la izquierda. ¿Quién sabe que hay una academia de cine europeo, que un joven español es vicepresidente de la Comisión de asuntos económicos en el Parlamento Europeo, o que se está discutiendo (a punto de ser aprobada) una tasa ‘Robin Hood’ que podría revolucionar la banca? Este déficit no se soluciona en 48 horas, dependerá de la evolución de nuestras formas de socialización.

2) Crisis de representatividad: un ciudadano vota si percibe que su voz tiene algún efecto. Si no, para qué. En la Unión Europea las cosas se han hecho algo diferentes, se ha optado por dar la voz cantante a los jefes de gobierno. La solución, al menos para los que siguen creyendo en la democracia representativa, es ir dotando de mayores poderes al Parlamento Europeo, el único órgano escogido por la ciudadanía europea

3) Compromiso: sin la voluntad de la clase política para explicar las razones que hacen que la UE sea relevante, todo es doblemente complicado. El grueso de la agenda política que discute cada país está influenciada por lo que hacen nuestros vecinos. A escala mundial, en 2050, ningún país europeo formará parte del G8 (¿G7?). Reconocer esta agria realidad no es nada fácil. ¿Qué Presidente del Gobierno se siente cómodo explicando su dependencia e insignificancia? El problema es que solucionar la desafección europea pasa por que las sociedades y los políticos europeos hagan ese ejercicio de valentía y de sinceridad. Como decía Spaak, todos los Estados son pequeños en Europa, solo que algunos no se han enterado todavía.

Déficit de comunicación VS Expectativa ciudadana

El problema principal es la brecha que hay entre la comunicación de las políticas llevadas a cabo y las expectativas ciudadanas. La comunicación de la política europea hacia la ciudadanía ha fallado, y las expectativas que se han creado a los ciudadanos tampoco han sido las más adecuadas. No ha habido una tarea divulgativa eficaz que junte los dos aspectos.

Simplificando, en España se ha visto a la UE como un ente difuso, pero sobre todo inocuo, y que decidía sobre pocos aspectos de la vida ciudadana. El problema es que cuando se ha tomado algo más de conciencia sobre la importancia de la UE, la opinión se ha movido hoy día en una dicotomía: se hacen pocas cosas y mal; y cuando se hacen, vienen prácticamente  impuestas. Por tanto, hay que juntar al fallo en comunicación y divulgación en la base del proyecto europeo en España, un factor catalizador como ha sido la crisis.

Pero esto no es sólo culpa de las instituciones. En el otro lado de la moneda están los ciudadanos, que no han conseguido estructurarse en grupos o instituciones capaces de transmitir estos conceptos y realidades a la ciudadanía.

Si juntamos todos estos ingredientes y los cocinamos juntos, saldrá un precipitado lógico: que el debate sobre la Unión Europea en España es circunstancial, sesgado, y viene definido en general por prioridades nacionales.

La sociedad española está madurando y cada vez es más exigente. Se demuestra, por ejemplo, con la denuncia que se hace ahora de los casos de corrupción y de lo pobre de nuestro sistema democrático. Con Europa ocurre lo mismo. Estábamos instalados hasta ahora en una especie de europeísmo naíf, permisivo e indiferente, que asumía que la UE es buena haga lo que haga. Con la crisis hemos despertado. Ahora que la UE toma muchas más decisiones exigimos participar, levantar nuestra voz y ejercer la democracia. El europeísmo es crítico porque es exigente y constructivo. La UE es nuestra realidad diaria y se trata de hacer que funcione bien, que dé respuestas y que sea democrática.

Logo CC_EuropaAhora que empezamos a crecer y nos dicen que el futuro pinta feo es el momento de hacer nuestro un proyecto de integración que nos ha proporcionado este modo de vida. Se trata de no conformarse con vivir peor que nuestros padres, y de apostar por una Europa fuerte que sea el sitio en el que queramos vivir. Grupos como CC/ Europa lo demuestran. Es posible levantar la voz, moverse y no dejar que otros hablen por nosotros.

Por Con Copia a Europa [1] “Somos proyecto, somos jóvenes, no somos de nadie. Abanderamos el europeísmo crítico y creemos en una Mejor Europa”  Twitter @CCEuropa [2] y Facebook [3]

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