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Monedas huérfanas de bancos centrales: el extraño caso de los chelines somalíes

(OroyFinanzas.com) – En el transcurso de la guerra civil en Somalia, en enero de 1991, las puertas del Banco Central del país fueron asaltadas y las cajas de seguridad desvalijadas. Todo el dinero en efectivo y objetos de valor fueron víctimas del saqueo. La autoridad monetaria del país había caído. Pero, a pesar de todo, los billetes de chelín somalí continuaron circulando entre los somalíes. Y aún hoy en día, estos chelines de papel, huérfanos de cualquier tipo de respaldo de una autoridad monetaria central, se siguen utilizando en pequeñas transacciones.

Esta situación inverosímil, la del extraño caso de los  chelines somalíes, plantea algunas preguntas fundamentales sobre el dinero. Por ejemplo, si la Reserva Federal y la estructura del gobierno de Estados Unidos desaparecen de la noche al día, ¿Seguiríamos utilizando los billetes de la FED, como hicieron los somalíes? Entonces, ¿qué fuerzas han de conspirar para mantener el valor, y en circulación, unos trozos de papel pintado, emitidos por una institución que ya no existe?

Según Luther & White (2011), la circulación de los chelines, en el contexto de un Estado colapsado, pone en duda la universalidad de la teoría chartalista del dinero. Según ésta, el hecho de pagar impuestos con papeles emitidos por el gobierno es lo que otorga el valor a estos papeles.

Un mundo sin Estados es un mundo sin impuestos, así el uso continuado de los chelines somalíes significa que algo más, que la mera aceptación de pagar impuestos, debe contribuir a ese valor positivo. (Haciendo un paréntesis importante, la circulación continua de bitcoin también contradice con la teoría chartalista del dinero y los impuestos. Bitcoin no se utiliza para pagar los impuestos).

Luther & White dan una explicación muy “Miseniana” para explicar el valor positivo del chelín: la “inercia de la aceptación histórica”. De acuerdo con el teorema de la regresión de Ludwig von Mises -esbozado en su obra Teoría del Dinero y Crédito (1912)-, las expectativas de la gente sobre el valor de unos trozos de papel pueden “retroceder” al pasado. Que un trozo de papel no tenga ningún valor intrínseco hoy, no quita que tuviera valor en el pasado y fuera utilizado para el intercambio de productos básicos, estableciendo precios. Los autores describen este proceso como “un juego de coordinación”.

Aunque el Banco Central se había derrumbado en enero de 1991, un comerciante somalí aceptó chelines justo al día siguiente del colapso porque los había aceptado el día antes. Y no era el único. Sabía que otros comerciantes los habían aceptado también. Así que las expectativas acerca de las expectativas acerca de las expectativas, fueron suficientes para normalizar el uso de chelines, más allá del día de la desaparición del banco central.

Los billetes falsos y la redención contingente en Somalia

No sólo los chelines viejos continúan circulando. Nuevas emisiones de billetes falsos se unieron a la oferta monetaria. Las falsificaciones de billetes de 1.000 y 500 chelines fueron imprimidas por los señores de la guerra y empresarios, tras el colapso del país. Aunque los billetes falsos tenían el mismo diseño que los billetes anteriores a 1991, existían pequeñas diferencias que permitían su diferenciación de forma sencilla.

A pesar de ello, los somalíes aceptaron de buen grado la falsificación de billetes de 500 y 1.000 chelines, mezclando e intercambiándolos con billetes reales. En otras palabras, el mercado se negó a realizar un descuento sobre las falsificaciones.

Mubarak (2003) señala tres razones para la aceptación de las falsificaciones. En primer lugar, cualquier reticencia de la gente, para usar los billetes falsos, fueron superadas por la coacción de los señores de la guerra. La segunda razón obedece al incentivo económico que tenían los billetes falsos –un 5% sobre la moneda real– y, por último, la difundida afirmación popular de que los nuevos billetes eran pasivos del futuro Banco Central de Somalia, y que la validez se oficializaría cuando “el gobierno nacional llegara al poder”.

Este último detalle es interesante porque podría explicar no sólo por qué se aceptaron las falsificaciones, sino también por qué los billetes somalíes de pre guerra continuaron circulando. El futuro Banco Central de Somalia haría suyos todos los billetes circulantes, tanto los antiguos de pre guerra como las falsificaciones. Así, que la mera promesa de redención, por un banco central aún no existente, puede haber sido suficiente para otorgar a todos los chelines, auténticos y falsos, un valor positivo.

Las cosas se complicas: Los nuevos chelines somalíes

A la curiosa historia, de la situación monetaria en Somalía, se le añade un nuevo ingrediente. Antes del colapso de enero de 1991, el país africano había estado experimentando una inflación acelerada. Así que el gobierno somalí elaboró ​​planes para reemplazar los chelines existentes por otros nuevos chelines somalíes. Cada Chelín Nuevo (CN) equivalía a 100 chelines viejos (CV), y los billetes impresos eran de 20 y 50 CN.

El primer envío de estos nuevos chelines llegó a Somalia varios meses después de colapsar el Estado. Muhammed Ali Mahdi, líder de una de las facciones en guerra, se apoderó de varios miles de millones de estos nuevos chelines y los introdujo en el sistema monetario, dentro del territorio que controlaba. Estos CN no tuvieron éxito en el resto del país. 500 CN no alcanzaban el valor de 500 CV ni alcanzaron el valor previsto –antes de la guerra- para el que fueron diseñados. De hecho, un CN valía sólo un tercio de un CV.

Estos CN desafía la tesis de Luther & White de que los somalíes aceptaban chelines debido a su experiencia previa con ellos. ¿Por qué los CN se aceptaron entonces si no existía una costumbre en su uso? ¿Por qué no fueron rechazados para el comercio, existiendo ya otros chelines?

La aparición de estos Nuevos Chelines también desafía la teoría Laughlin. ¿Por qué los CN no alcanzaron un valor más alto que los viejos? Después de todo, el Banco Central de Somalia estaba dispuesto a convertir 100 chelines viejos en 1 CN. Si existía la creencia común que un futuro banco central asumiría la responsabilidad de los billetes falsos de Somalia, ¿no sería el mismo banco central capaz de respetar los CN? ¿Por qué entonces los CN valían un tercio de un CV en lugar de 100 veces más como estaba previsto?

A modo de curiosidad y para finalizar el artículo, nos podemos preguntar ¿Qué pasará con todos estos chelines somalíes cuándo se vuelva a instaurar un Banco Central? Por el momento, en la página web del Banco Central de Somalia se dice esto:

“Hasta asumir plenamente las responsabilidades institucionales y de funcionamiento, una sucursal en Baidoa ha sido establecida y está operativa, mientras el Banco Central de Somalia ha completado la reconstrucción de su sede en Mogadiscio”.

Tal vez no tengamos que esperar mucho para conocer el desenlace.

Fuente: JPKoning [1]

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