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Historia de los Greenbacks de la Unión y su función como dinero papel

(OroyFinanzas.com) – La discusión entre el dinero papel como activo financiero, y el dinero papel como medio de intercambio, no es nueva. Y, de hecho, fue el centro de uno de los grandes debates monetarios de finales del siglo XIX y principios del XX. Los Greenbacks o billetes verdes, fueron dólares emitidos en 1861 por el Gobierno de la Unión, para sufragar los gastos de guerra contra los secesionistas del Sur. En sus inicios eran 100% canjeables por oro. Pero poco tiempo después quedó en suspenso esta norma de conversión y las posteriores emisiones de estos billetes verdes dejaron de ser convertibles. Así que los Greenbacks cayeron de valor rápidamente, experimentando un descuento enorme, en relación a los metales preciosos, para agosto de 1864.

Los economistas tenían curiosidad por la historia de estos billetes Greenbacks porque, a pesar de no tener ningún valor aparentemente, seguían siendo utilizados por los ciudadanos. Y esa era una cuestión clave en el debate. Wicksell, Mises y Hawtrey compartían la opinión de que, si existía una demanda de instrumentos útiles –como medio de pago- para el intercambio de bienes y servicios, esta demanda sería suficiente para dar valor a los instrumentos, por el mero hecho de ser útiles. Y la costumbre de su uso estaba ya muy extendida en todos los usuarios. Un hecho que favoreció esa aceptación, por la familiaridad con el instrumento.

Dinero papel como reserva de valor y los Greenbacks

En posición contraria estaba J. Laurence Laughlin que, en su día, estuvo considerado como el mayor experto monetario de Estados Unidos. En su libro “Los Principios del dinero” (1903), Laughlin compara los Greenbacks, con acciones de una empresa que no paga dividendos. La acción gana valor por el fortalecimiento de la empresa, sumada a la esperanza de volver a cobrar dividendos en el futuro. Para Laughlin, lo sucedido con los billetes verdes se debió, enteramente, a la posibilidad de su futura redención, de la mano de una victoria de la Unión.

Para argumentar sus opiniones, Laughlin enfatizó la reacción del mercado a partir del éxito de la Unión en las batallas de Gettysberg y Vicksburg. Tras estas victorias frente a los sudistas, el descuento que se ejercía sobre los Greenbacks, sobre el oro, se redujo drásticamente. Probablemente porque estas victorias fueron percibidas por el mercado como un aumento de la probabilidad de esa futura redención de Greenbacks. Laughlin también hizo hincapié en la aprobación de la Ley de Redención de 1875. Según el texto legal aprobado, el Gobierno declaraba su intención de rescatar todos los Greenbacks con fecha de 1 de enero de 1879. Así que, aunque todavía cotizaban con un descuento respecto al oro, los billetes verdes empezaron a apreciarse, de manera constante, hasta alcanzar la paridad con el oro, a medida que la fecha decretada se acercaba. Unos argumentos sólidos que fueron muy bien recibidos por la comunidad monetaria en aquel entonces.

Una postura intermedia la encontramos en Benjamin Anderson. En su libro “El valor del dinero” (1917), el autor llegó a un punto medio entre las dos posturas. Para Anderson, Laughlin tenía razón al tratar los Greenbacks como cualquier otro activo cuyo valor depende de un eventual reembolso o expectativa de apreciación futura. Pero Mises y el resto de autores también estaban en lo correcto, cuando ponían el énfasis sólo en la función de instrumento de intercambio de los Greenbacks. Anderson combinó ambos puntos de vista para explicar lo sucedido con los Greenbacks. Y es esa suma, o complementariedad de argumentos, es lo que explica perfectamente lo sucedido, mostrando además dos utilidades diferentes históricas para el dinero papel de los Greenbacks.

Fuente: JPKoning [1]

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