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El irresistible ascenso del yuan rumbo a la cima del FMI

(OroyFinanzas.com) –

Desarrollo de cuentas de capital

Cuenta corriente

Catorce bancos chinos, con sus yuanes a cuestas, se han establecido a lo largo de todo el mundo como centros de liquidación para el Renminbi.

Shanghai-Hong Kong Stock Connect

Acuerdos bilaterales de intercambio de divisas con 28 bancos centrales,

A finales de este año, el Fondo Monetario Internacional-FMI [1] decidirá si el yuan chino entra a formar parte de la cesta de los Special Drawing Rights-SDR [2] (Derechos Especiales de Giro-DEG) de la institución financiera mundial ¿Logrará el yuan ingresar en el selecto club formado por el euro, el yen japonés, la libra esterlina y el dólar?

El FMI creó los SDR (Derechos Especiales de Giro) en 1969 para complementar las monedas de reserva [3] existentes y proporcionar, de esta manera, al sistema financiero mundial liquidez adicional. Actualmente, el papel de los SDR está limitado a operaciones propias del FMI siendo su participación en los mercados financieros globales o su almacenamiento, como forma de reservas internacionales por parte de los bancos centrales, insignificante. Pero abrir la mano e incluir una nueva divisa, en esta exclusiva cesta, sería un importante reconocimiento de la creciente importancia internacional que está adquiriendo China.

Para lograr este objetivo [4], el gobierno chino ha flexibilizado los controles de capital [5] y liberalizado sus mercados financieros de forma considerable. Y de consumarse con éxito las aspiraciones chinas estas mismas medidas se mantendrían en la misma dirección. Lo que parece claro es que la aparición del yuan como nueva moneda global beneficiaría toda la economía mundial. [6]

Este año, las autoridades chinas han intensificado sus medidas en beneficio de una mayor liberalización financiera. Han suprimido, por ejemplo, el tope interno que pesaba sobre los tipos de depósito bancarios, facilitando así a los inversores institucionales extranjeros el acceso los mercados de capital. Y, en breve, el Banco Central de China-PBOC podría ampliar banda de fluctuación de la moneda y avanzar hacia un tipo de cambio más flexible.

Estas políticas chinas ya han logrado convertir al yuan en una moneda importante para el comercio mundial y la inversión, y a medida que pasa el tiempo sigue ganando fuerza. Los esfuerzos chinos se han visto recompensados con datos objetivos. El yuan se ha convertido en la segunda moneda más utilizada en la financiación del comercio -superando el euro-, y ya en la quinta divisa más utilizada para pagos internacionales [7]. Y la tendencia es ir adquiriendo un mayor protagonismo en las transacciones de divisas en operaciones de mercado y en el volumen de reservas oficiales de divisas.

El origen de la nueva senda recorrida por el yuan está en la crisis financiera de 2008, que puso al descubierto la insuficiencia del sistema internacional de reservas a la hora de asegurar la liquidez suficiente para las economías emergentes. Aunque estas economías emergentes ya han acumulado grandes reservas de divisas y han fortalecido la supervisión y regulación financiera, siguen siendo vulnerables a las perturbaciones externas, especialmente de los EE.UU., la zona euro y Japón. Los bancos centrales que rigen la política económica de estos tres gigantes económicos han apostado por las políticas monetarias expansivas [8], una medida que ha afectado negativamente la tenencia de reservas en estas monedas. El temor ahora es que la Reserva Federal de Estados Unidos-FED normalice su política y pueda volver a afectar gravemente a las economías emergentes, ante una retirada repentina de liquidez global.

Esta vulnerabilidad “refleja un fracaso colectivo para reformar el sistema monetario mundial” como puso de manifiesto el gobernador del PBOC, Zhou Xiaochuan, a principios de 2009. Y por eso planteó la necesidad de una transición a un sistema de reservas mundiales de varias monedas, que incluirían los SDR y un yuan más ampliamente internacionalizado, como reservas de divisas de los países. Pero su intento en 2010 para para materializar esta aspiración fracasó. El yuan no cumplía con el requisito de estar considerado de “de libre uso”, tal y como exige el FMI.

De ahí que, desde entonces, China ha puesto en marcha una serie de reformas para aumentar el uso del yuan en el comercio [9] exterior como inversión directa, favoreciendo además las inversiones financieras transfronterizas. Catorce bancos chinos, con sus yuanes a cuestas, se han establecido a lo largo de todo el mundo como centros de liquidación para el Renminbi. El año pasado, se inauguró el Shanghai-Hong Kong Stock Connect con el objetivo de estimular la inversión y el desarrollo del mercado de capitales transfronterizos. Y China ha firmado acuerdos bilaterales de intercambio de divisas con 28 bancos centrales, incluido el Banco Central de Brasil, el Banco de Canadá, el Banco Central Europeo o el Banco de Inglaterra.

Beneficios y riesgos para China

China tiene mucho que ganar con la consideración del yuan como moneda de reserva internacional. La más evidente sería compartir el “privilegio exorbitante” del que gozan actualmente los EE.UU. con su divisa. Al igual que los estadounidenses, los chinos podrían beneficiarse del conocido como señoreaje, con la ventaja añadida de poder despreocuparse ante una posible crisis en su balanza de pagos. Pero en esta situación también existen riesgos significativos que afrontar. Una total liberalización de un yuan internacionalmente aceptado podrían llamar a una serie de flujos de capital trasfronterizo, potencialmente volátiles, que provocarían una rápida apreciación de la moneda.

Incluso si China logra mitigar estos riesgos, destronar al dólar estadounidense como moneda global dominante no será tarea fácil. La costumbre, por inercia, favorece las divisas que ya están siendo utilizadas a nivel internacional, y China carece de profundidad y liquidez en los mercados financieros de bonos denominados en yuanes, una condición previa importante que cualquier moneda de reserva internacional debe cumplir. Y, por otra parte, el sistema bancario de China, que sigue siendo objeto de un amplio control del gobierno, está muy por detrás los de los EE.UU. y Europa, en términos de eficiencia y transparencia.

Si China tiene éxito en el desarrollo de cuentas de capital más convertibles y el fortalecimiento de la eficiencia de su sistema financiero, parece muy probable que el yuan obtenga la consideración de nueva moneda de reserva internacional [3], como complemento del dólar y el euro. Esto beneficiaría a las empresas y los bancos centrales por igual, por lo que les permite diversificar sus tenencias en moneda extranjera.

La historia nos recuerda que la sustitución de una moneda de reserva global por otra se produce siempre de forma gradual. [10] Por ahora, China se centra en que el FMI acepte su divisa como parte de los SDR y adquirir un nuevo estatus dentro del FMI. La evolución del yuan, en estos cinco años, es evidente y los principales accionistas del FMI deberían considerar seriamente abrir el club al nuevo aspirante. Y así parece que está sucediendo [11]. Un yuan dentro de los SDR contribuiría a la creación de un sistema mundial de reservas más estable y eficiente.

Fuente: Proyect-Syndicate [12]

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