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Nuevos testimonios ligan otra vez al Deutsche Bank con manipulaciones del precio del oro en los mercados

(OroyFinanzas.com) – Un ex-empleado del banco alemán se ha declarado culpable en una corte federal de Chicago (EE.UU.) de fingir contratos sobre precios futuros de oro, plata, platino y paladio con la intención de manipular los precios. Las declaraciones de David Liew – de las que se hace eco Bloomberg– suponen un nuevo quebradero de cabeza para el Deutsche Bank y constituye otro varapalo a la entidad financiera, desde que un grupo de inversores demandaron al banco alemán y otras grandes corporaciones bancarias por la manipulación de los mercados de metales preciosos. En abril del año pasado, el banco alemán llegó a un acuerdo económico [2] para indemnizar a los perjudicados en las operaciones para manipular el precio del oro oro y la plata.

En el mes de diciembre [3]alcanzó un acuerdo extra-judicial y se avino a pagar 60 millones de dólares por las irregularidades cometidas en la negociación del precio del oro en derivados del COMEX (EE.UU.). La entidad alemana también ha tenido que hacer frente a multas por manipular el precio de la plata [4] o el mercado de las divisas [5].

Manipulación de la cotización del oro a través de contratos de futuros fingidos 

Ahora, con el testimonio de Liew queda en evidencia cómo el ex-trader colaboró con al menos otros tres operadores en el banco para influir sobre los precios futuros de los metales en centenares de ocasiones, en esta ocasión suplantando identidades de clientes. Unas prácticas -según parece- que solían ser habituales pues Liew ha confesado que aprendió estos métodos de sus compañeros desde el momento en que se incorporó a la entidad financiera en julio de 2009. Hasta febrero de 2012 trabajaba en la mesa de operaciones metales del banco en la región de Asia-Pacífico y desde esa posición, ejecutó junto a otros compañeros contratos ficticios, suplantando identidades, para trasladar al mercado una falsa sensación de oferta y demanda y así dirigir los precios de los contratos de futuros de metales preciosos artificialmente. Aumentando el número de participantes –ficticios- dispuestos a realizar transacciones, en uno u otro sentido. Operaciones que nunca iban a materializar pero sí lograban manipular el precio el mercado del oro.

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