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Una posible solución –oro mediante- ante la delicada situación económica de los EE.UU- Jim Rickards

(OroyFinanzas.com) –Oficialmente la deuda de los EE.UU. es de unos 20 billones de dólares superando ya el 100% del PIB del país y la tendencia parece ir al alza. Más de la mitad de esa deuda se ha gestado en la última década mientras el déficit anual se sitúa sobre el billón de dólares

Para Rickcards la economía estadounidense está en bancarrota porque arrastra una deuda inasumible. Según un trabajo histórico firmado por los economistas Ken Rogoff y Carmen Reinhart –donde examinan la economía de países o imperios en los últimos 800 años- un estado tan endeudado solo puede ir a la quiebra o impagar su deuda. Según estos dos economistas, el punto de inflexión está en torno a un 90% de endeudamento sobre el PIB porque a partir de ahí la propia deuda ejerce como obstáculo insalvable para el crecimiento.

Históricamente, los gobernantes han buscado en la inflación esa herramienta monetaria que pudiera actuar como solución. Y los EE.UU no han sido una excepción. En los últimos años, el banco central estadounidense, la FED, ha imprimido alrededor de 4 billones de euros sin que apenas se notase un incremento en la inflación. La mayor parte de ese dinero ha ido destinado a los bancos que, en vez de inyectarlos en la economía real, los han convertido en depósitos con la propia FED ganando dinero con el diferencial de los intereses.

¿Existe alguna otra herramienta eficaz?

En vista de que no se ha logrado la inflación buscada, existe otra posibilidad. Según el análisis de Rickcards [1], la autoridad monetaria estadounidense podría lograr la ansiada inflación en apenas 15 minutos, el tiempo necesario para anunciar públicamente al mundo que el precio de la onza de oro se sitúa en los 5.000 dólares. Para ello no habría más utilizar las inmensas reservas de oro que se guardan en Fort Nnox y que constituyen la mayor reserva de oro de cualquier país en la actualidad. De esta forma, EE.UU. compraría oro en el mercado si bajase de los 5.000 dólares establecidos y vendería el metal si superase ese precio fijado. Imprimirían dólares para comprar y reducirían la oferta monetaria cuando vendieran. Así, la nueva función de la FED sería vigilar el precio del oro y seguir esta política de compra y venta en lugar de establecer subidas o bajadas sobre los tipos de interés. En realidad, un aumento inmediato del precio de la onza de oro, de 1.300 a 5.000 es una devaluación masiva del dólar reflejada en la cantidad de oro que se puede comprar.

Esta posibilidad no es nueva ni original. Según cuenta Rickcards ya ha sucedido dos veces en los últimos 80 años. La primera vez fue en 1933 cuando el presidente Franklin D. Roosevelt ordenó un aumento en el precio del oro de 20,67 dólares por onza a 35, casi un aumento del 75% en el precio en dólares del oro. La medida se adoptó para combatir la deflación de la Gran Depresión, y funcionó. La economía creció con fuerza a partir del bienio 1934-36.

La segunda vez fue en la década de 1970 cuando otro presidente, Richard Nixon terminó con la conversión de dólares por oro fijada en la conferencia de Bretton Woods de 1944 [2]. Nixon pretendía un proceso inflacionario pero no hay duda de que lo consiguió. El precio del oro pasó de 35 dólares por onza a 800 en menos de nueve años, un aumento de 2.200% y la inflación en dólares estadounidenses superó el 50% en el periodo comprendido entre 1977-1981. El valor del dólar se redujo a la mitad en esos cinco años.

Es decir, que la historia nos ha mostrado que elevar el precio en dólares del oro es la forma más rápida de causar inflación general y si los mercados no lo hacen, el gobierno puede lograrlo. Funciona cada vez.

Así que el oro que el oro podría utilizarse para evitar una crisis relacionada con el techo de deuda estadounidense si no se alcanza un acuerdo en los próximos meses y también existen precedentes históricos al respecto. El primero cuando el Tesoro tomó el control de todo el oro de la nación durante la Depresión amparados en la Ley de Reserva de Oro de 1934 (incluyendo las posesiones de la Reserva Federal). Pero como la Quinta Enmienda en este país establece que el gobierno no puede apropiarse de la propiedad privada de sus ciudadanos sin una compensación justa, en el caso de la Reserva Federal, el Tesoro les hizo entrega de certificados de oro como compensación y, a día de hoy, esos certificados todavía se encuentran en el balance de la FED. El segundo de estos precedentes lo encontramos en 1953, cuando la administración del presidente Eisenhower se encontró con el mismo problema de techo de deuda que tenemos hoy. Entonces, el Congreso no aumentó el techo de la deuda y el presidente estadounidense no tenía posibilidad de pagar las facturas acumuladas. La solución que encontraron entonces desde la Casa Blanca fue volver a recurrir a los certificados de oro, porque no todo el oro del Tesoro se había empleado en 1934. Así que se emitieron nuevos certificados por el oro restante y se entregaron a la FED a cambio de dólares.

Y con estos precedentes históricos llegamos a la solución que propone Rickcards en su análisis. En la actualidad, los certificados de oro que posee la FED están valorados a un precio de 42,22 dólares por onza, una cantidad muy lejana de los más de 1.300 dólares que el mercado paga por una onza en la actualidad. Así que no habría inconveniente para que el Tesoro emitiera nuevos certificados de oro sobre las más de 8.000 toneladas que posee a precio actual de mercado –restados los 42,22 dólares- para generar de esta forma cenca de 400.000 millones de dólares. Es decir, coger los activos de oro existentes y valorarlos a precios actuales de mercado. De esta forma, con esos 400.000 millones de dólares darían al gobierno casi un año de margen pues es básicamente el déficit anual que arrastra.

¿Tiene la reciente visita a Fort Knox del secretario del Tesoro Mnuchin alguna relación con esta posibilidad? [3]

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