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¿Son las bases militares chinas en el mundo un síntoma de su expansión global?

(OroyFinanzas.com) –Según fuentes de la inteligencia estadounidense la estrategia china de establecer bases en el extranjero creará “nuevas áreas de fricción, potencialmente conflictivas, entre los intereses de ambos países fuera de sus fronteras”

En julio de este año [1], comentábamos la apertura de la primera base militar china fuera de sus fronteras, en Yibuti, “probablemente la primera de muchas” que el país pretende construir en todo el mundo, según estas mismas fuentes. Desde China se califica la base como una mera “instalación logística” que tiene por objetivo “garantizar el desempeño de misiones chinas de escolta, mantenimiento de la paz o ayuda humanitaria en África y Asia occidental”.

Sin embargo, esta visión no es compartida por la inteligencia estadounidense. Como parte de la creciente influencia militar y económica de China, el país está adoptando posturas más firmes sobre las reivindicaciones territoriales en el Mar de China Meridional, las relaciones con Taiwán y en la promoción de su iniciativa comercial “One Belt, One Road [2]“. Así que Beijing está “buscando activamente socavar la influencia estadounidense”. Según los funcionarios de inteligencia [3], “los líderes chinos ven el orden mundial liderado por Estados Unidos, especialmente la red de alianzas de Estados Unidos y la promoción de los valores estadounidenses en todo el mundo, como una limitación al ascenso de China y están tratando de reestructurar el orden mundial para adaptarlo mejor a las preferencias chinas”. Y esta política china puede salir reforzada si el presidente Xi Jinping logra consolidar su liderazgo con el apoyo del Congreso del Partido Comunista que se celebra este mes. De hacerlo, tendría otros cinco años –periodo de celebración del congreso- de estabilidad en el mando.

Pero las fricciones más evidentes entre ambos países se sitúan en el terreno económico. El secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, visitó Beijing el mes pasado. Ross subrayó su intención de reducir el déficit comercial de Estados Unidos con China -el mayor exportador mundial- con “mayores exportaciones de bienes y servicios estadounidenses de alto valor a China y un mejor acceso al mercado interno chino”. Una medida que ha sido criticada por el ex asesor de Trump, Stephen Bannon, quien piensa que la transferencia de tecnología estadounidense a China es “la mayor cuestión económica y de negocios de nuestro tiempo”, y que de no encontrar una solución viable, “seremos destruidos económicamente”. Para los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos “Beijing está tratando de minimizar las preocupaciones que la adquisición de tecnología suscita pero puede crear un desequilibrio en la balanza porque sigue pendiente la limitación existente para el acceso de las compañías extranjeras al mercado chino y supone una amenaza para la fortaleza económica de Estados Unidos y otros países”.

Muchas de estas cuestiones pueden resolverse el mes que viene cuando el presidente Donald Trump visite China. Sobre la mesa existen áreas de cooperación, como las sanciones de Naciones Unidas contra Corea del Norte, y temas más arduos como los nunca resueltos en torno al comercio, las reivindicaciones territoriales chinas o la guerra civil de Siria.

 

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