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¿Cuál es la mejor protección contra la inflación? ¿el oro físico o la bolsa?

(OroyFinanzas.com) – Los inversores pueden clasificarse en dos grupos: aquellos que creen firmemente que durante un periodo de crecimiento veloz de la inflación el oro físico protegerá sus ahorros y aquellos otros que piensan que estar invertido en acciones protege mejor. ¿Cuál de los dos tiene razón? ¿Cuál es la mejor protección contra la inflación: el oro de inversión o la bolsa?

La postura de Warren Buffett: acciones como protección contra la inflación [1]

Warren Buffett, inversor legendario y hasta hace poco el hombre más rico del mundo, pertenece al grupo de quienes consideran que las acciones ofrecen la mejor protección posible contra la inflación. Según su teoría, la empresa emisora debería ser capaz de producir algo que siguiera resultando rentable durante periodos de inflación creciente a través de un aumento de precio. Según Buffett, el precio de las acciones debería variar en respuesta a un descenso grande del poder adquisitivo de la moneda.

La inflación experimentada en la década de 1970 quizá sea el ejemplo que mejor ilustre el poder de las acciones como protección contra la inflación.

La estanflación de la década de 1970: el precio de las acciones y la inflación

Pensar que el precio de las acciones sube durante períodos inflacionarios es un error muy extendido. Desde 1970 hasta finales de 1979 el S&P 500 subió tan sólo un 27%; durante ese mismo periodo el precio de los bienes de consumo se duplicó. El rendimiento anualizado del S&P 500 fue tan sólo un 2,4%, mientras que los precios al consumo se incrementaron como mínimo un 3,3% anual a lo largo de la década, con picos en 1974 y 1979 (inflación de precios por encima del 12%; una pérdida de poder adquisitivo del 10% de haber estado invertido en acciones).

Si un inversor hubiera invertido 100 dólares en la bolsa en 1970 y hubiera esperado hasta 1979, su inversión habría alcanzado los 127 dólares. No obstante, cualquier producto cuyo precio hubiese sido 1 dólar en 1970, llegó a costar 2 dólares en 1979. En resumen, gran parte de la riqueza neta de un inversor en acciones (en términos reales [2]) se habría evaporado a lo largo de la década de 1970. Incluso Coca Cola, una de las favoritas de Warren Buffet, perdió casi el 20% de su valor entre 1970 y 1979.

Venezuela, la mejor bolsa del año: +480%

La bolsa de Venezuela es un ejemplo ciertamente interesante. El índice aumentó un formidable 480% en 2013, mientras que la inflación creció desde el 30% anual a casi el 30% mensual: sin duda, la bolsa que más subió en todo el año, pero sólo en términos nominales.

El único problema de este razonamiento es que la divisa venezolana (llamada “bolívar fuerte”, por irónico que parezca) no deja de perder valor a gran velocidad y no puede cambiarse por moneda extranjera debido al control sobre los tipos de cambio. El motor de la bolsa venezolana es la inflación, pero los precios de las acciones crecen como lo hacen sólo porque la inflación y el control de los tipos de cambio evolucionan juntos. Como resultado, el dinero no puede salir del país y busca refugios dentro de él.

Las bolsas occidentales no imitan a Venezuela

Lo anterior, sin embargo, no tiene correlación en las bolsas occidentales. En primer lugar, porque no hay controles sobre los tipos de cambio en los mercados desarrollados y tampoco parecen probables por el momento. En segundo lugar, porque el índice de la bolsa venezolana hace tiempo que dejó de ser un “índice”. Las pocas empresas que han sobrevivido al socialismo rampante se han vuelto tan ilíquidas (hace un año que se suspendió la cotización de las acciones de la empresa productora del famoso ron Santa Teresa) que no se puede decir que lo de Venezuela sea realmente un mercado bursátil.

¿Acciones para protegerse contra la inflación? Hasta el hombre más rico del mundo comete errores

La teoría de Buffett es errónea por varias razones. Durante un periodo de inflación los precios de una empresa no son lo único que sube. También lo hacen sus costes. Muy a menudo la velocidad a la que aumentan los costes supera la capacidad de la empresa para subir sus precios y, en consecuencia, sus márgenes se resienten. Es más, el aumento de la inflación puede coincidir con un periodo de estancamiento económico y de producción decreciente, al contrario de lo que piensan muchos economistas, como de hecho sucedió en la década de 1970.

Empíricamente vemos precios a la baja en todos los sectores de la bolsa durante periodos inflacionarios, también porque el sentimiento alcista empuja los precios de las acciones a cotas tan altas que incluso con una inflación mayor sus valoraciones pueden parecer generosas. Dicho de otro modo: las acciones, sobre todo cuando están sobrevaloradas (los beneficios empresariales tienden a subir antes de que lo hagan los precios al consumo), no constituyen una buena protección contra la inflación.

El oro contra la inflación: depende del precio

El precio del oro, al igual que el de las acciones, refleja las expectativas futuras. Las incorpora. Cuando se espera una “inflación” alta, los precios del oro suben adelantándose al proceso inflacionario. De ahí que el precio del oro alcance su cota más alta antes de que lo haga el Índice de Precios al Consumo (IPC).

¿Quiere decir esto que el oro no protege contra la inflación? Semejante conclusión sería engañosa. Resulta lógico que el precio del oro se adelante a las expectativas de inflación, y no que vaya detrás de ellas. Al fin y al cabo, uno no asegura su hogar contra incendios cuando está en llamas; lo asegura antes de que el humo y las llamas lo envuelvan.

Hoy en día una inflación alta parece algo lejano, pero esa es precisamente la razón por la que merece la pena comprar metales preciosos como protección. En este momento la prima del seguro es asequible. Hoy el precio de las acciones parece demasiado alto y el del oro demasiado bajo, en previsión de la posible inflación que provoquen las imprudentes políticas de la banca central. La reciente tasa real de interés negativa [3] (la tasa de interés menos la inflación) sigue apuntando a un alza de los precios al consumo en el futuro.

Por esa misma razón pronto será demasiado tarde para comprar oro físico e integrarlo en un porfolio de inversiones como protección contra la inflación. Para entonces la inflación ya habrá golpeado y la casa podría estar en llamas de verdad esta vez.

Fuente: Artículo cedido en exclusiva por GoldRepublic.es [4] a OroyFinanzas.com

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