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¿Se puede aplicar el teorema regresivo de Mises a Bitcoin?

(OroyFinanzas.com) – El teorema regresivo de Mises intenta explicar cómo una moneda adquiere valor, basándose en dos ideas. El dinero es un proceso evolutivo de mercado, como sostuvo Carl Menger y las monedas debían probar que poseían unas utilidades no monetarias valoradas por el mercado (tales como la ornamental e industrial), antes de ser reconocidas como moneda.

¿Puede aplicarse el teorema regresivo del dinero de Mises a Bitcoin?

Se trata de una de las escasas explicaciones aportadas desde la teoría económica al origen del valor de las monedas. Con la aparición de las monedas criptográficas, este teorema se ha integrado en el intenso debate intelectual generado que pretende sustentar la base teórica de estas monedas. ¿Se puede aplicar este teorema al Bitcoin? ¿Cuál es su utilidad no monetaria? ¿Qué respalda el valor del Bitcoin y del resto de monedas criptográficas o criptomonedas [2]?

Las monedas criptográficas son un fenómeno poco comprendido, porque es un fenómeno complicado. Reúne un innovador concepto de técnicas criptográficas, el intercambio seguro no replicable de datos digitales y la ingeniería de software entre pares. Además, se trata de una moneda voluntaria en los inicios de su proceso de monetización, que está experimentando fluctuaciones en el precio bastante significativas. Por ello, hay un interés en explorar qué motiva a los distintos actores a demandar esta moneda y en entender qué sustenta su valor.

El teorema regresivo de Mises se utiliza tanto por defensores como detractores de las monedas criptográficas

Algunos detractores se acogen a este teorema para confirmar que, como Bitcoin solo se usa como moneda de intercambio, como solo tiene una utilidad estrictamente monetaria, su valor intrínseco necesariamente tenderá a ser inexistente. Aducen que es un sistema que está construido sobre bases endebles, se asemeja a un castillo de naipes cuya fragilidad está amenazada por miles de hackers con incentivos para quebrar su sistema de seguridad, y por Gobiernos que tarde o temprano tendrán la tentación de controlar un sistema monetario libre que socava las mismas bases de su poder.

Algunos defensores confirman la validez de este teorema regresivo, aduciendo que el Bitcoin es ‘mucho más que una moneda’. Además de su utilidad propiamente monetaria como forma de intercambio, tiene muchos otros usos no monetarios. Así, puede ser un activo de riesgo con el que se pueden conseguir rentabilidades muy altas. Puede ser un activo a largo plazo, cuyo valor viene dado por el alto volumen de capital riesgo (y de ingenieros) que está aterrizando en este ecosistema, con nuevas aplicaciones y oportunidades de negocio. O bien, invertir en Bitcoins puede tener una carga ideológica de peso, de rechazo al ‘dinero monopolístico impuesto desde arriba’.

Otros defensores consideran que su fuente de valor fundamental no monetaria está en integrar un sistema de pagos a la moneda. La cadena de bloques constituiría así una red de pagos innovadora, que permite comerciar sin tener que confiar en intermediarios, y que le aporta un valor añadido a la moneda. Su naturaleza criptográfica, descentralizada y pseudo-anónima se pudo poner a prueba durante diez meses con éxito antes de que se le otorgara un valor por primera vez en la página web New Liberty Standard (de 1 USD = 1309,03 BTC).

Los numerosos beneficios para los usuarios (que se ahorran el pago de comisiones a los intermediarios financieros) y para los comerciantes (que se evitan las incómodas devoluciones de los cargos de las tarjetas), y el paulatino efecto contagio en su utilización, permite olvidar a muchos usuarios sus suspicacias e incomodidades en su funcionamiento según otros defensores.

Algunos defensores de las monedas criptográficas son, sin embargo, muy críticos con el teorema regresivo. El hecho de que el Bitcoin haya adquirido un valor significativo plantea dudas sobre la relevancia del teorema, pues no llega a explicar bien por qué un dinero tiene valor. Su argumento es que el valor de cualquier bien viene determinado fundamentalmente por su utilidad. Igual que valoramos un alimento por su utilidad nutritiva, estimamos que una moneda tiene valor si tiene una utilidad monetaria alta (al ser fácilmente transportable, divisible, difícil de falsificar, escasa [3]…). Si el Bitcoin ha conseguido un valor muy alto es porque tiene unas buenas propiedades monetarias, y por ende, una excelente utilidad monetaria.

Cualquiera que sea el origen del valor del Bitcoin, esta moneda digital voluntaria y libre se va creando su propia senda, moldeada por los errores y los aciertos de sus actores. La apuesta firme por el Bitcoin de centros de innovación tecnológica como el de Silicon Valley, puede dar una idea de la magnitud de los cambios que podrían estar por llegar al sistema financiero actual.

por Carlos Castro Prieto [4]

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