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¿Es la retirada de las reservas de oro de la Fed de NY un indicio de que el oro es dinero? – Jim Rickards

(OroyFinanzas.com) – A finales del año pasado empezaron a vislumbrarse algunos síntomas que muestran que el oro recupera protagonismo como dinero, y no sólo como inversión o mercancía. Rusia y China son dos países que lo han empujado esta tendencia y una serie de países han ido haciendo retiradas estratégicas de la Reserva Federal de EE.UU. de sus reservas de oro según explica Jim Rickards en este artículo.

“Yo sólo sé de dos hombres que realmente entienden el verdadero valor del oro – un empleado de una oscura bóveda del sótano del Banco de París y uno de los directores del Banco de Inglaterra. Y Por desgracia, no están de acuerdo”.
– Nathan Rothschild

“El dinero es oro, y nada más.”
– JP Morgan

“En realidad, nadie entiende los precios del oro, y yo no pretendo entenderlos tampoco.”
– Ben Bernanke

Las tres citas que preceden al artículo ilustran perfectamente el perenne desafío al que se enfrentan los inversores la hora de decidir qué papel debe desempeñar el oro en sus carteras. Pocos entienden cómo valorar el oro, y menos aún entienden que el oro no es realmente una inversión sino que es dinero.

Afirmar que el oro no es una inversión puede parecer extraño de alguien que como yo, que recomiendo poseer oro en toda cartera de inversión. Pero confío explicarme con un sencillo ejemplo. Si sacamos un billete de 1 dólar de la cartera y lo miramos en nuestra la mano, enseguida vendrá asociada a nuestra cabeza la idea de dinero, no de inversión.

Además, toda inversión tiene un elemento de riego y por lo general suele ofrecer cierta rentabilidad en forma de intereses, dividendos o alquiler. El dinero se puede convertir en una inversión si lo empleamos para comprar bonos, acciones o bienes inmuebles. Pero ese billete de dólar que tenemos en nuestra mano es sólo dinero, no genera ningún rendimiento y seguirá conservando la misma forma y color pasados los días.

Con el oro físico sucede lo mismo. No tiene ningún rendimiento. Una onza troy [1] de oro hoy será una onza de oro el próximo año y dentro de 10. No se volverá misteriosamente en dos onzas, ni se oxidará ni cambiará de forma o color. Es sólo el oro y sin embargo, es dinero.

Es cierto que el valor del oro puede cambiar si lo cuantificamos en dólares. Como también es cierto que el valor de un dólar puede cambiar si lo medimos en euros u onzas de oro. Pero estos cambios en el valor relativo, sólo reflejan la oferta y la demanda de las diferentes formas de dinero y no una inversión en sí misma. Si los tenedores de euros compran dólares, el euro podría caer frente al dólar. Si los tenedores de dólares o euros compran oro, entonces el valor del oro puede aumentar en relación con ambas divisas. Pero insisto, estos cambios reflejan los cambios en las preferencias en utilizar diferentes formas de dinero, no son plusvalías o minusvalías de una inversión.

Que el oro es dinero es un hecho frecuentemente ignorado por los inversores. Habitualmente se comercializa como una inversión y se dice que “sube” o “baja” en función del valor del dólar. El oro también se comercializa como una mercancía y de hecho, el mayor centro de negociación primaria para contratos de papel-oro es el COMEX [2]. En ese ambiente, el oro normalmente “sube” -en términos de dólares- durante periodos inflacionarios y “baja” si hay deflación, al igual que otras materias primas, como el petróleo y el cobre.

Sin embargo, si echamos un vistazo a la tabla de abajo tendremos una visión fascinante. Hace referencia al índice de materias primas, que incluye oro, cobre, algodón, petróleo crudo, gas natural y otros 12 productos básicos, ampliamente comercializados. Desde 1957, el precio del oro se ha mantenido constante dentro del índice.

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Sin embargo, en noviembre de 2014, el precio del oro –que hasta entonces seguía de cerca el índice del resto de materias primas-, rompió esta correlación y empezó a divergir considerablemente en el índice general. Pero este no ha sido el único hecho significativo relacionado con el oro a finales del año pasado. El Banco de la Reserva Federal de Nueva York (uno de los bancos miembros de lo que constituye la Reserva Federal y opera como Banco Central de Estados Unidos) aumentó de forma pronunciada, entre octubre y noviembre, las repatriaciones del oro que guarda a sus legítimos propietarios. Más de 90 toneladas de oro salieron rumbo al extranjero en esos dos meses solamente. Una cantidad que supone más de la mitad de la cantidad total de oro enviado a cabo durante todo el año 2014. Y otro dato revelador, antes de 2012, casi no ha habido operaciones de este tipo desde 1970.

Estos dos datos expuestos parecen sugerir que, de repente a finales del año pasado, el oro dejó de negociarse como una inversión o mercancía y empezó a comportarse y tener la consideración de lo que siempre ha sido: dinero. Desde finales de 2014 -período en el que las materias primas en general, bajaron de precio debido a la deflación y las divisas cayeron frente al dólar, como parte de las guerras de divisas-, sólo tres activos subieron con fuerza en los últimos seis meses: dólares estadounidenses, francos suizos y oro.

Así que una conclusión provisional sería que el oro se está comportando, una vez más, como dinero. Un hecho que podría ser una advertencia temprana de que algo no funciona en el sistema monetario internacional azotado por persistentes guerras de deflación o de divisas. Los inversores se están moviendo a refugios seguros, y los dólares, oro y francos suizos encabezan la lista.

Algo más: Rusia y China

Rusia y China llevan años desarrollando programas para adquirir de oro, [3] como es bien sabido. Y la posición alcanzada por ambas naciones es compatible sino imprescindible para que puedan ocupar un asiento en la mesa de una hipotética nueva conferencia monetaria internacional. Ambos países ya han alcanzado a los EE.UU. en términos de proporción entre PIB-oro y sin embargo sus compras de oro continúan. ¿Puede estar pasando algo más?

Rusia y China están usando oro para cubrir el valor en dólares de sus activos principales [4]. En el caso de China, esos activos se componen de 3 billones de dólares entre Bonos del Tesoro estadounidense y otra deuda denominada en dólares. Los activos principales rusos son el petróleo y el gas natural, que son negociados en dólares en los mercados mundiales.

Para China, la cobertura es simple. Si los EE.UU. elevan el valor del dólar, China se deshará de parte de sus dólares comprando oro. Una buena manera de cubrir su exposición a los dólares.

Para Rusia, el caso es más complicado. El petróleo ruso que se vende en dólares ha visto como los precios han bajado de forma constante, pero de la misma forma, esta deflación también ha tendido a mantener los precios del oro baja en los últimos años. Así que cuando Rusia vende petróleo barato en dólares, esos dólares, se convierte de inmediato en oro, también comprado a un precio relativamente bajo respecto al dólar. Cuando regrese la inflación [5], el precio del oro en dólares comprado por Rusia se elevará, compensando así los “dólares perdidos” con los actuales precios del crudo.

China y Rusia cada vez tienen más cosas en común [6]. En este caso, ambas naciones se están protegiendo a sí mismas del dólar y de la manipulación de los precios del petróleo. Y lo hacen mediante la conversión de sus ventas de exportación en oro. De esta forma, el oro vuelve a convertirse en dinero y Rusia y China están usándolo para cubrir sus exposiciones en dólares, tanto con el petróleo, como con la deuda estadounidense, respectivamente.

¿Podrían Rusia o China estar tratando de acaparar el mercado en oro?

Dejando al margen intervención del gobierno estadounidense, en 1933 [7], con la confiscación de oro promulgada por Roosevelt, no ha habido ningún otro esfuerzo tan expeditivo para acaparar el mercado del oro. Anteriormente, Jay Gould y “Big Jim” Fisk lo intentaron en 1869 pero el Tesoro de los Estados Unidos lo impidió vendiendo inesperadamente grande cantidades de oro contra las previsiones de Fisk y Gould. Los hermanos Hunt [8] también jugaron a acaparar el mercado de la plata entre 1979 y 1980, saliendo arruinados del intento.

A diferencia de los anteriores ejemplos, Rusia no acapararía el mercado del oro endeudándose, porque paga con dólares en efectivo el oro físico que compra y es inmune a cualquier regulación arbitraria que pudiera legislarse en los EE.UU. En todos los casos, las dosis justas de paciencia y la cautela resultan imprescindibles para tratar de monopolizar un mercado con éxito y Rusia tiene ambas virtudes.

Fuente: The Daily Reckoning [9]

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