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¿Vuelve el patrón oro a recobrar su prestigio entre las instituciones mundiales?

(OroyFinanzas.com) – A lo largo de su historia, el oro ha tenido una magnífica reputación como reserva de valor y medio de pago. Sin embargo, desde los años 70, el oro sufrió el desinterés y ostracismo político, hasta que hace unos años, que parece haber vuelto el interés de algunos destacados analistas y políticos que forman parte del sistema por el oro o el patrón oro.

En Mayo de 2008, Benn Steil, un analista político muy respetado, colaborador en el Council on Foreign Relations (CFR), pronunció un discurso que, a diferencia de los más habituales escuchados seno de la institución, giró en torno al oro y su reintegración, con un papel central, en el sistema monetario internacional.

La propuesta de Steil tuvo un eco inmediato. De pronto, comenzaron a filtrarse informes que señalaban que ciertos bancos centrales empezaban a acumular reservas de oro como parte de sus reservas de divisas. India, por ejemplo, hizo una compra de 200 toneladas, que fue muy publicitada por el Fondo Monetario Internacional [1]. Al mismo tiempo, los vendedores de oro tradicionales, al igual que muchos de los bancos centrales europeos, congelaron sus programas de venta de reservas de oro [2]. Y las noticias se extendían hasta el fuerte interés, por los el oro, que se negociaba entre los principales operadores de fondos de cobertura.

Robert Zoellick del Banco Mundial apoya el oro

Para el año 2010, otros notables de la política económica, como Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial [3], Thomas Hoenig, presidente de la Reserva Federal de Kansas City o Randall Forsyth, editor de la revista Barron se habían posicionado públicamente también en apoyo del papel del oro en el sistema monetario mundial. Hoenig manifestó que el patrón oro es un “sistema monetario muy legítimo”. Zoellick escribió en el Financial Times que el oro debía ser visto como un medio para estabilizar el sistema monetario mundial. Y Randall Forsyth aventuró que “2010 podría ser un punto de inflexión que marca el comienzo del final del sistema monetario-occidental centrada basado en el dólar”. En enero de 2011, el ex presidente de la Reserva Federal-Fed [4] (el Banco Central de Estados Unidos), Alan Greenspan [5], también se sumó a esta tendencia señalando en una entrevista televisiva que “hay gente, entre la que me incluyo, que creemos firmemente que se hizo muy bien en el período de 1870 a 1914, cuando regía el oro como patrón internacional”.

Así el oro estaba siendo contemplado de otra forma y se había vuelto otra vez políticamente correcto. Pero ¿qué papel debería jugar dentro de un nuevo sistema monetario internacional? La primera opción sería que el oro desempeñara una función similar a la que representó desde los acuerdos de Bretton Woods [6] hasta el 15 de agosto de 1971, cuando los EE.UU. abandonaron la obligación de reembolsar oro por dólares estadounidenses [7]. La otra posibilidad para el oro, sería jugar un papel análogo al que desempeña actualmente en el seno de la Unión Europea. En cualquier caso, de materializarse alguna de estas dos opciones, los más beneficiados probablemente serán los que posean oro físico, y los dueños de las empresas relacionadas con la industria y extracción de oro, en un plazo más largo.

Primera opción: vuelta a Bretton Woods y el patrón oro tradicional

Alan Greenspan, se ha erigido como probablemente el defensor más destacado del patrón oro [8]. “Tenemos en este momento particular, un dinero fiduciario [9] que es esencialmente dinero impreso por un gobierno, y por lo general es un banco central que está autorizado para hacerlo”. Por eso se necesita de “algún mecanismo que pueda restringir la cantidad de dinero que se produce, ya sea un estándar de oro, una caja de conversión, o algo por el estilo”.

Sin embargo, para que hoy en día, obrara un patrón oro, el metal tendría que ser valorado en un precio muy alto en dólares para hacer frente a los desequilibrios ya existentes en el sistema y garantizar que funcione sin problemas y de manera equitativa en el futuro. Por escribir un ejemplo rápido, para que las reservas de oro de EE.UU. pudieran cubrir la deuda externa del país, la onza de oro tendría que estar por encima de los 50.000 dólares. Porque una valoración demasiado baja reproduciría los mismos problemas que causaron la ruptura de Bretton Woods.

Más allá del problema de precios, un retorno al patrón oro fijo presenta desafíos adicionales. La razón esencial de un estándar de oro es restringir la capacidad de los gobiernos para incurrir en déficit e imprimir dinero alegremente. Pero también el patrón oro ofrece importantes beneficios, como una inflación baja, unas cuentas comerciales equilibradas y una moneda fuerte. Sin embargo, con todos sus beneficios, también evoca imágenes pasadas de depresiones deflacionarias y pánicos financieros que tuvieron lugar en el periodo de entreguerras de siglo pasado. Alguno de estos casos ya las hemos analizado en Oroyfinanzas.com. [10]

En realidad, ningún sistema monetario es perfecto. Hay ventajas y desventajas, imperfecciones e inconvenientes. El patrón oro es propenso a procesos deflacionarios y el estándar de dinero fiduciario tiende a la inflación [11] y estanflación. Por eso no es muy probable que asistamos a un acuerdo similar al firmado en Bretton Woods en 1944.

Segunda opción: un modelo similar a la Europa del euro

Robert Mundell, Premio Nobel de Economía y considerado “el padre intelectual del euro”, aconsejó el Banco Central Europeo (BCE) emplear el oro como parte de sus reservas. Su argumento iba en la línea de contrarrestar los peligros de poseer sólo divisas extranjeras susceptibles de perder valor. Tras tomar el consejo en consideración, las reservas de oro europeas resultaron ser un baluarte y un ejemplo singular. De cotizarse el oro en 2001 a 246 euros la onza, a finales de 2010 alcanzó los 1055 euros la onza y el oro, de constituir el 30,5% de las reservas europeas en 1999 pasó a representar el 67,1% de las reservas totales netas de la zona euro, ayudando a estabilizar la moneda común europea.

Esta segunda opción es la que defiende Robert Zoellick, para quién el oro debería desempeñar un papel “como un punto de referencia en las expectativas de la y el valor de la moneda en el futuro.” Bajo esta premisa, si al oro no se le permite flotar libremente en valor frente a las distintas monedas, no podría servir como un “punto de referencia”. De manera similar a la empleada por la Unión Europea en 1999, cuando estreno el euro. Esta segunda opción tiene más probabilidades de ser elegida sobre la primera que exponíamos.

También China ha manifestados abiertamente su apetencia por el oro [12] y su oposición a un sistema monetario internacional basado en el dólar [13]. El ex presidente chino, Hu Jintao, lo tildó de “producto del pasado”, y sugirió un nuevo sistema “más justo, equitativo, incluyente y mejor administrado”. Y su sucesor en el cargo también incide en la misma idea.

China goza de la distinción única de ser, a la vez, el mayor productor y el mayor consumidor de oro –en rivalidad con la India-, de todo el planeta. Su apego al metal amarillo es profundo y cultural, remontándose los tiempos antiguos. De estar en los albores de un nuevo orden económico mundial -como muchos sugieren-, China ocupará una posición relevante y sus puntos de vista sobre el oro necesariamente tendrán que tenerse en cuenta en una futura discusión sobre un nuevo sistema monetario.

Consecuencias del oro dentro del sistema monetario mundial

La primera consecuencia de una vuelta del oro al mercado monetario mundial, afectaría a su propia consideración y reputación. De oficializarse, pasarían los Estados enemigos del oro a convertirse en solícitos amigos del metal dorado, los bancos centrales dejarían de considerarlo una pobre inversión, susceptible de ser vendida, para pasar a llenar sus almacenes de reservas con oro. Es decir, que toda esa campaña hostil y de desprestigio levantada contra el oro en las décadas pasadas, desaparecería de golpe. En los próximos años el cambio sobre la percepción del oro se extendería y quedaría reforzada, desde los más altos responsables económicos hasta los pequeños inversionistas individuales.

Bien podrían haber intuido esta tendencia algunos de los operadores de fondos de cobertura más conocidos en el mundo –como George Soros, John Paulson, [14] Paul Tudor Jones, David Einhorn o Eric Mindich,- que ya poseen oro en forma de lingotes. En algunos fondos de alto riesgo, como el Soros Fund Management, el oro representa la posición más grande entre todas sus tenencias totales. De esta forma, los fondos que conserven grandes cantidades de oro dispondrán de una buena posición para convertirse en los bancos de oro del futuro. De triunfar el oro en un nuevo rediseño del sistema monetario internacional, también lo harían los poseedores del mismo, desde los grandes fondos e instituciones hasta el los pequeños ahorradores.

Fuente: USAGold [15]

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