“Shrinkflation”, como una nueva forma de inflación que afecta a los bienes de consumo: mismo precio pero menos producto

dolares euros libras

(OroyFinanzas.com) – Según la Oficina Nacional de Estadísticas-ONS del Reino Unido, en los últimos cinco años, más de 2.500 productos de consumo han disminuido su tamaño a pesar de mantener el mismo precio de venta al público.

Este nuevo efecto, bautizado como “Shrinkflation” ha afectado a todo tipo de artículos, si bien la mayoría destacada de los productos del estudio son bienes alimenticios. El informe también refleja una situación contraria en otros de los productos estudiados porque en 614 bienes, el tamaño ha aumentado, conservando el precio original.

El estudio también pone en evidencia y desmitifica dos creencias arraigadas en torno a los efectos secundarios del Brexit. Por un lado, porque esta nueva práctica ha tenido lugar antes de que el Reino Unido saliera de la zona euro –vía referéndum “Brexit”- en junio del 2016 y, por otro, porque el supuesto aumento del coste de importación de materias primas, propiciado por la debilidad de la libra inglesa, no ha sido siempre tal. Así, por ejemplo, el precio de importación el azúcar europeo ha estado cayendo desde mediados del año 2014, alcanzando un récord mínimo en marzo de este mismo año. En el caso del precio del cacao- otro ingrediente importante-, alcanzó un máximo de cinco años en diciembre de 2015, para caer drásticamente el valor en el último año.

Para Mark Jones, abogado especializado en alimentos y bebidas del bufete Gordons, el origen de la Shrinkflation está en “la recesión y ha alcanzado un ritmo asombroso desde 2009”. Y el informe del ONS parece confirmar sus sospechas. Una economía débil propicia un encarecimiento de los precios de los productos básicos, y éstos “han estado aumentando en los últimos cinco años”.

Así que proveedores y comercios minoristas, conscientes de que la gente en tiempos de recesión mira mucho los precios de los productos, “no querían elevarlos” y han buscado la forma de adaptarse, reduciendo “el tamaño de los productos que se venden, ya sea papel higiénico, chocolate o productos de limpieza”. Y la estrategia parece haber tenido éxito porque el crecimiento registrado en las tiendas especializadas en ofertas y descuentos ha sido “impresionante”, en los últimos cinco años. “Ningún sector minorista ha crecido más rápido”.

Según explica Jones, el Shrinkflation “es sólo otra forma de impulsar un aumento de precios, pero de una manera más sutil ¿Cuántos de nosotros ha notado que Andrex redujo el número de hojas de papel higiénico de 240 a 221 unidades por rollo?”

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7 Comentarios en "“Shrinkflation”, como una nueva forma de inflación que afecta a los bienes de consumo: mismo precio pero menos producto"

  1. Gracias por sus aportaciones bolivarianas Sr. González. Las leeremos varias veces para aumentar nuestra sabiduria y entender un poco mejor la historia y con ello en parte la situación actual en el país.

  2. Adán González | 22 agosto 2017 at 11:15 am |

    Fe de errata: al referirnos a EEUU, quisimos afirmar “ocho MIL toneladas áureas”. ¡Aclarado el asunto! ¡Feliz martes!

  3. Adán González | 22 agosto 2017 at 10:16 am |

    Buenos días, amigos de Oro y Finanzas. A continuación nos permitimos derribar algunos mitos con respecto al fenómeno de la inflación en Venezuela.

    1) En nuestro país, la elevación de importes es un elemento meramente especulativo y que no responde al axioma capitalista de la oferta y la demanda. Se trata de un mercado local “cartelizado” donde una clase empresarial-comerciante fija importes con los márgenes de usura más altos del orbe, los cuales oscilan entre 500 y 100.000% en la actualidad. Los rangos de especulación de esta clase parasitaria siempre han sido considerables, mas se han acentuado después de la devaluación del bolívar del 18 de febrero de 1983 y, en los últimos 18 años, se han convertido en un mecanismo de ataque para tratar de derrocar a la Revolución Bolivariana.

    2) El oro se estableció como patrón monetario, en Venezuela, en 1901, aunque la moneda de curso legal seguía siendo de plata, a excepción de la pieza áurea de Bs. 20. Hay que acotar que en 1904 se acuñaron en París dos millones de bolívares en piezas de Bs. 20. A pesar de lo pretérito, no fue sino hasta 1918 que se promulgó la novel Ley de Monedas que establecía el Bolívar Oro como unidad monetaria nacional. El 17 de febrero de 1954 se promulgó una nueva Ley de Monedas que estuvo vigente hasta 1974 y de esta manera nos desvinculábamos del estándar establecido en los Acuerdos de Bretton Woods, en 1944. Este paso era algo natural para la época, si tomamos en cuenta que el 15 de agosto de 1971, Richard Nixon desconoció de manera unilateral estas negociaciones monetarias previas al fin de la Segunda Guerra Mundial. Para los burócratas de la época no tenía ningún sentido seguir atados al patrón áureo y por ello éste se obvió en la Ley del Banco Central de Venezuela que entró en vigencia ese año.

    3) La alta inflación que se registró en 1974, verbigracia, en Venezuela -la cual alcanzó el 11,8%- se debió, paradójicamente, al aumento de los precios del petróleo. Recordemos que estos importes se dispararon con el Embargo de 1973, debido a la guerra del Yom Kippur, lo cual cuadruplicó el precio del oro negro -en 1974- hasta los 12 dólares el barril. Este salto en la cotización del petróleo desató la inflación en todo el planeta, ya que los costos de producción y transporte de los alimentos y otros productos, subieron de manera significativa. La variación de precios en el mundo, en el período 1973-1975, sobrepasó el 13%. En Venezuela, ese guarismo se ubicó en 12,3%. Nuestro país, para la época, importaba prácticamente todo y era normal que se registrara una escalada del costo de la vida en ese momento: los bienes foráneos acrecentaban su valor y por ende sus importes eran mayores en el mercado local (*). La base monetaria y la liquidez monetaria se elevaron para hacer frente a este escenario, o sea, ellas fueron una consecuencia y NO una causa del costo de la vida, ¿vale? Es necesario evocar que una inflación de 11,8% en un ciclo de 365 días, era algo escandaloso en la Venezuela de entonces, puesto que los promedios en la materia habían sido bajísimos en tiempos pretéritos. En la franja temporal de 1950-1959, la inflación promedio fue de 1,32% y en el tramo de 1960-1969, los dígitos se situaron en 1,4%. Lo acontecido en 1974 estaba 10 puntos por encima de lo experimentado en décadas enteras.

    4) A pesar de la alta inflación de 1974, el salario real urbano de los venezolanos se elevó de Bs. 13.966 anuales a Bs. 15.233, en 1975, o un incremento de 9,07%. El cálculo del salario real se mide con base en el IPC de la época y de esta forma se evidencia su poder de compra de bienes y servicios. Efectivamente, este factor (salario real) se fue abultando durante casi todo el decenio de 1970 y alcanzó un pico de Bs. 17.041 en 1978. A partir de allí comenzó un retroceso que llevó el devengo real de la masa trabajadora a Bs. 12.787, en 1984, o sea, casi a niveles de 1973, cuando el salario real era de Bs. 12.641. Entre 1978 y 1984, el salario real del venezolano se desplomó 23%. En 1983, el bolívar se devaluó con respecto al dólar (74,4%) y sin duda eso influyó en la espiral inflacionaria que vendría después. La depreciación de la moneda nacional también tuvo su efecto en la tasa de desempleo: en 1974, ésta era de 6,3%; en 1980 era de 5,7%; y en 1983 se catapultó a 10,1%.

    5) La base y la liquidez monetarias crecían a medida que los precios se acrecentaban. Reiteramos: éstas eran la consecuencia, no la causa. Ya a finales del decenio de 1970, la clase empresarial-comerciante criolla había agarrado el “gustico” a la especulación con los importes, sobre todo después de 1974: durante ese año, ante la creciente demanda y la incipiente escasez de ciertos productos importados, los usureros empezaron a acaparar existencias con el fin de engordar aún más los precios. La parasitaria clase empresarial-comerciante aún no conocía el “arbitraje” con el billete verde y sólo se limitaba a ensanchar sus márgenes de plusvalía con los bienes traídos del exterior. En 1980, Venezuela tuvo una tasa de inflación todavía más impresionante que la de 1974 y ésta se ancló en 20,4%. La explicación: además del componente especulativo local, los importes se incrementaron por un hecho muy similar al de 1973: la Revolución Islámica de Irán, en 1979, provocó gran inestabilidad en la región del Golfo Pérsico y de nuevo los altos precios del crudo empujaron los importes de todos los productos (alimentos y otras mercancías) en el mundo entero.

    6) A partir de 1983, el principal motor de la inflación en nuestro país ha sido el “arbitraje” con el dólar estadounidense, el cual es implementado por la clase empresarial-comerciante criolla. De esta manera “mata dos pájaros de un tiro”: obtiene más bolívares por cada dólar que saca al Estado y sube los precios de las baratijas que vende. Al crear un mercado paralelo ficticio, los capitalistas otorgan una cotización arbitraria al rectángulo glauco y se llenan los bolsillos con mera especulación cambiaria. Sin duda, la clase parasitaria descubrió el negocio del siglo: obtener abismales réditos con el “arbitraje” a través del dólar yanqui y hacer aberrantes fortunas en tiempo récord. De hecho, si hacemos un seguimiento histórico de la devaluación del bolívar y la inflación, encontraremos similitudes en el comportamiento de ambos elementos. Verbigracia, entre 1993 y 1995, la inflación acumulada fue de 176,4% y la devaluación del bolívar frente al billete verde se halló en 179,45%. ¡Más claro no canta un gallo! Entre enero de 1993 y julio de 1994, no había control de cambio, no obstante, nuestro signo monetario se depreció 144,49%. O sea, ese mito de que el “mercado libre” de divisas detiene la devaluación es PURA PAJA, al menos en Venezuela.

    7) En cuanto a la emisión de dinero, se puede demostrar con números duros que ésta no incide de forma significativa en nuestra inflación. En períodos de baja emisión de circulante, Venezuela ha tenido altas cotas de inflación. Por ejemplo, en 1989 (año de contracción de la base monetaria), la inflación fue de 81%. En 1996 también hubo una deprimida oferta de circulante y el costo de la vida trepó hasta 103%. En 2002, año del golpe de Estado, del paro petrolero y de evidente contracción de la BM, la inflación estuvo en 31,2%. Por contraste, en 2005, la base monetaria fue de 23.083 millones de bolívares y ya se había expandido 117,1% desde 2001, no obstante, la inflación de ese año fue de las más bajas de nuestra historia reciente: 14,4%. C’est-à-dire, ese mantra de la base monetaria o liquidez monetaria generadora de brutal inflación, es una vulgar falacia de los monetaristas y sus derivados. ¡Dejemos de propalar ese cuento chino! Se agradece.

    8) El promedio del costo de la vida en Venezuela, entre 1999 y 2012, fue de 22% y no debemos olvidar los constantes ajustes anuales de salario mínimo, que oscilaban entre 15 y 30%, durante ese período. La economía creció como nunca: el PIB de 2004 fue de 17,9%, todo un récord mundial. Tuvimos la inflación más baja en 2005 (14,4%) y la calidad de vida de los venezolanos mejoró de manera indiscutible. La tasa de desempleo se ha mantenido entre 5 y 7%, incluso hasta nuestros días, y durante cinco años (2005-2010) el tipo de cambio se perfiló invariable en Bs. 2,15, un evento sin precedentes en nuestra historia contemporánea. Hoy en día producimos 88% de los alimentos que consumimos; por oposición, en la Venezuela Saudita (1975-1983) teníamos una “economía de puertos” y hasta el aceite comestible era importado. Todo lo pretérito se ha logrado con control de precios y control de cambio, por lo tanto, es una galáctica sandez culpar a los controles de las distorsiones provocadas por la guerra económica instrumentada desde EEUU.

    9) Por todo lo anterior, podemos concluir que la inflación en Venezuela es producida (en más de 70%) por un marcador artificial llamado Dólar “Narco” Today, el cual manipula la cotización del dólar estadounidense con fines desestabilizadores. Este mecanismo absurdo induce fluctuaciones del billete verde incluso los fines de semana, lo cual es risible. Todos sabemos que el mercado de divisas funciona de lunes a viernes. Este engendro cibernético no es más que el instrumento de la clase empresarial-comerciante parasitaria, para concretar el histórico “arbitraje” que ésta ha obtenido del dólar yanqui desde 1983. Antes era el “boca a boca”, las llamadas telefónicas, los “telex” o los “fax”; ahora es la internet. Voilà! En ídem dirección, los rangos de usura de la clase empresarial-comerciante, que varían entre 500 y 100.000%, son otro componente de la escalada de importes en el país. Al ésta utilizar “Narco” Today como “fijador” de precios, los márgenes de especulación son todavía más abyectos. Estos son los ejes primordiales del trepar de importes en Venezuela.

    10) Nuestra humilde propuesta, ante la Asamblea Nacional Constituyente, es otorgar rango constitucional a un bolívar respaldado con las segundas mayores reservas auríferas del planeta y los primeros yacimientos de petróleo del globo terráqueo. Sólo por esa vía podríamos liberarnos del dólar inorgánico (*) de la Reserva Federal y sus tentáculos de dominación financiera. Este Nuevo Bolívar Fuerte (NBF) serviría a nuestros clientes para adquirir nuestros hidrocarburos y sería aceptado como medio de cambio en todo el orbe por su sustento en activos tangibles muy estratégicos. El NBF pulverizaría a paginas terroristas como “Narco” Today, puesto que éste sería una moneda universal y los venezolanos ya no necesitaríamos de las “lechugas” para viajar o realizar compras a proveedores foráneos, verbigracia. Por ende, si desaparece el pretérito sitio cibernético, la inflación avasallante quedaría enterrada en la práctica.

    Esperamos haber aclarado muchas dudas con esta didáctica explicación sobre la inflación en Venezuela. Lo cierto es que ésta no obedece a las variaciones de la base o la liquidez monetarias, sino a la obscena sustracción de riqueza que emprende nuestra clase empresarial-comerciante parasitaria y apátrida.

    Seguimos en contacto por esta vía. ¡Feliz semana laboral!

    (*) Sin duda, el componente especulativo local ya hacía de las suyas en ese momento con rangos de usura de hasta 50%.

    (**) El término inorgánico sí es valido en este caso, puesto que el nivel de deuda sobre PIB de EEUU es mayor a 100%. Las ocho toneladas áureas de EEUU que supuestamente están en Fort Knox y West Point, son 60 veces inferiores en valor al total de la deuda federal de casi 20 billones de dólares. El nivel de deuda sobre PIB de Venezuela, está entre 27 y 35% (tomando cifras oficiales y extraoficiales). Sólo con el oro monetario del BCV y nuestras reservas auríferas, nos ubicamos 30% por encima de nuestras obligaciones, sin contar los yacimientos de hidrocarburos, plata, diamantes, níquel y cobre. Por lo tanto, platicar de dinero inorgánico en Venezuela es una soberana idiotez. ¡Así de simple!

  4. Sr. Auribe, esos años gloriosos en que Venezuela atraia potencial de ciudadanos con muchas ganas de progreso de todo el mundo que llegaron casi hasta el 1973, pero que ya antes dejaba de ser tan lustroso, creo que pasaron a la historia hace ya mucho, después poco a poco se han ido sucediendo varios tipos de gobiernos que todos coincidieron en traer personal de las montañas en vez de una llamada al personal preparado y con ganas de crearse un porvenir, hasta que al final ya entrando en el siglo actual la cosa se disparató tanto que el “viva la Pepa” ya tenía programado un estado del bienestar basado en el cruzarse de brazos, verlas pasar y saludar al sol cada mañana con unas carcajadas de lo que iban contando sus dirigentes, para qué esforzarse, si el maná del cielo basado en la falacia del inventario del petroleo permitía el choteo diario del petrodólar al tutiplén? para qué esforzarse si todo llegó a estar subvencionado? Qué llamada internacional se podía hacer con el ideario del “exprópiese”? Los resultados los tiene ahí,…sin más comentarios!

    Recuerdo que Venezuela estaba asociado a El Dorado…quién la ha visto y quién la ve ahora. Inaudito!

  5. Buen día Estimados:

    Shrinkflation es una forma de usar mecanismos engañosos, vendiendo menos cantidad o calidad por el mismo precio, para poder mantener oculta la inflación subyacente, producida por el aumento de la Liquidez Monetaria de manera exponencial y la contracción del PIB, es decir por la aparición de un fenómeno llamado Estanflación, al cual no son inmunes ni siquiera los países emisores de ¿Moneda de Reserva? como los de la Zona Euro, Japón, Reino Unido o USA, debido a que no se puede hacer crecer infinitamente la variable Liquidez de manera impune.

    En el caso de los países mencionados por Don Dioro, donde quienes manejan la economía son quizás funcionarios y asesores impuestos por the Shadow Governments (sectores financieros nacionales, bancas de inversión internacionales y otros intereses foráneos, quienes colocan sus caballos de Troya), se presentan problemas de hiper-inflación y estanflación, debido a que existen intereses, que históricamente favorecen a quienes les conviene que este fenómeno de crisis persista, para poder pescar en ríos revueltos, mediante la especulación y la corrupción.

    A continuación trataré de dar una explicación más detallada, según mi opinión e investigaciones, sobre el caso Venezuela:

    La economía de ese país ha venido decayendo desde 1.974 hasta la fecha, producto de la mala praxis monetaria, debido a que algunos de los ¿expertos? que han asesorado a los políticos de turno, tanto en el gobierno como en la oposición, les han vendido la idea falsa, de que destruyendo el valor del Bolívar, se disparan por arte de magia la producción nacional y las exportaciones (falsedades enseñadas por Keynes y Friedman y promovidas por las mal llamadas bancas de inversión. Estas falacias aún se continúan enseñando en las facultades de economía a nivel mundial).

    Para cumplir sus objetivos de envilecimiento de la moneda nacional, recomiendan tres perversiones que son: la generación de Liquidez exponencial por parte del Banco Central y de los bancos comerciales, las devaluaciones permanentes de la moneda y como complemento, el control de cambios, para que nadie, excepto un pequeño grupo de privilegiados puedan salvaguardar sus ahorros y su patrimonio, con lo cual solo logran arruinar tanto a los ciudadanos que trabajan y ahorran, como también a quienes invierten en la economía productiva, generando un impuesto llamado inflación.

    En época de Marcos Pérez Jiménez (Presidente desde 19-abril-1953 hasta 23-enero-1958) había prosperidad impresionante y hoy se vive la peor crisis de la historia por una razón muy sencilla que se debe entender y conocer, si se quiere salir en el futuro de esta situación de pesadilla económica, que genera a la vez inestabilidad social y política.

    Desde 1.918 y hasta 1.973 existió una moneda realmente fuerte en Venezuela que se llamaba el Bolívar-Oro, debido a que se implantó una regla monetaria que exigía a los bancos comerciales que eran los emisores de papel moneda, hasta la creación del BCV y luego también se le exigía al BCV, que para poder emitir un Bolívar, se debía tener un respaldo real en bóvedas de 0,29 gramos de oro.

    Esta regla mantenía disciplina monetaria y fiscal y conservaba en equilibrio el dinero que es un pasivo, con un activo en la contrapartida como es el oro.

    En 1.974 Don Carlos Andrés Pérez, asesorado por algunos especuladores nacionales e internacionales de esa época (banca nacional y banca de inversión extranjera) eliminó el Bolívar-Oro y con esta decisión permitió dos perversiones que son la causa de la crísis de los últimos 43 años.

    El primer error consiste en permitir que el banco central emita dinero de la nada en forma de billetes, monedas y depósitos, sin respaldo de activos tangibles, lo cual lleva a la Base Monetaria a valores astronómicos, que para la fecha 04-ago-2017 era de 16,6 billones de bolívares.

    El segundo error consiste en permitir la aplicación de una regla llamada la reserva fraccionaria, mediante la cual los bancos comerciales pueden crear un dinero adicional, al otorgar créditos con dinero que no hace parte de la Base Monetaria, ni proviene del ahorro y que para la fecha indicada era de 12,5 billones de bolívares.

    La suma de los dos montos anteriores es la Oferta Monetaria total o Liquidez Monetaria, que era de 29,1 billones de bolívares para el 04-ago-2017, cifra que es astronómica, si se tiene en cuenta que 1 billón en nuestra cultura es 10^12 = 1MMMM = 1.000.000.000.000.

    Hay que tener en cuenta que en 1998 se hizo la reconversión monetaria que le quitó 3 ceros al Bolívar, de tal forma que un billón actual, corresponde a mil billones de antes de 1998, es decir 10^15 = 1MMMMM = 1.000.000.000.000.000

    ¿Por qué nadie dice nada o hace algo al respecto, sabiendo que la causa de la crisis actual es de origen monetario, debido a que para destruir a un país solo hay que destruir su moneda?

    Los políticos del gobierno creen que creando una falsa ilusión monetaria, donde todo mundo maneje grandes cantidades nominales de dinero sin valor, les genera alta popularidad, lo cual en el mediano y en largo plazo no es cierto y produce un efecto contrario al esperado, pues se contrae el PIB y se dispara la inflación (estanflación).

    Los políticos de la oposición creen que si la economía se destruye por las malas praxis monetarias del gobierno de turno, pueden acceder al poder más fácilmente y continuar con las mismas malas praxis de siempre.

    Los expertos y los especuladores monetarios y financieros, quienes se benefician del caos, gozan al poder: recibir créditos, comprar activos o divisas al precio que sea y luego licuar sus deudas con la inflación y la devaluación permanente de la moneda, sin tener que trabajar ni producir nada, aunque los ciudadanos y el país se arruinen.

    Por cierto, los beneficiarios del caos económico por nada del mundo permiten que se elimine el control de cambios, porque les conviene obtener divisas a precios bajos y luego venderlas en un mercado paralelo, obteniendo ganancias exorbitantes.

    Entonces, mientras no se entiendan y se corrijan las causas de esta crisis, aunque se hagan miles de constituyentes, se creen miles de leyes y decretos o se cambie miles de veces a las personas del gobierno o vengan miles de nuevos gobiernos, no habrá una solución eficaz al problema existente en ese país.

    Saludos cordiales,
    A. Uribe

  6. Corrección: “Hiperschrinkflation”

  7. Para quien haya llegado a leer hasta incluido el último párrafo del artículo es posible que haya llegado a la conclusión de que en algunos estados bolivarianos han llegado todavia más lejos con la terminologia y ya van por la “hiperschrikflation”, y no será precisamente porque carecen de masa forestal para fabricar celulosa con la que dotar a sus supermercados de papel higiénico…

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