Los bancos centrales de Suiza y Dinamarca son los pioneros europeos de los tipos de interés negativos

(OroyFinanzas.com) – La materialización de tipos de interés negativos ha roto la creencia común de que el tipo más bajo sería el Zero Lower Bound (ZLB) que asumía que los tipos para depósitos no podían ser negativos. Los bancos centrales de Suiza y Dinamarca son los pioneros de esta nueva política monetaria y sus actuaciones son seguidas con mucho interés, por las consecuencias que puedan derivarse de ella.

Ambas naciones están probando la resistencia del mercado al Límite Inferior Efectivo (Effective Lower Bound-ELB), el límite en el cual empresas y personas huyen a refugiarse al dinero en efectivo, y los resultados están siendo seguidos de cerca por los inversores en bonos, y por los principales bancos centrales que, hasta ahora, habían asumido que los tipos no podían ser negativos. Este rendimiento de los depósitos con los bancos centrales abren nuevos escenarios inexplorados y la política monetaria puesta en marcha en dos países pequeños de Europa es un experimento sin precedentes.

Los mercados de bonos globales atraviesan una situación inédita, que ha generado las primeras alertas en el mercado de repo europeo. Los inversores no solo tienen que fijarse en los tipos negativos actuales, a corto plazo, sino también valorar esta misma circunstancia para los bonos emitidos a largo plazo. Si la política de tipos negativos es excepcional y no podrá mantenerse en el largo plazo, ¿por qué invertir en bonos con tipos negativos a 10 o más años? Este razonamiento puede impulsar a los inversores a buscar otras alternativas más rentables para su dinero. Y de superarse el ELB, tampoco habría motivo para que pequeños y grandes ahorradores no buscaran mejores alternativas para su dinero, como conservarlo en efectivo. De hecho, si la presión de los tipos negativos fuera enorme, toda la economía se convertiría en un sistema basada en efectivo. Y esa sí puede ser la limitación real de la capacidad de los bancos centrales para imponer tipos negativos de interés.

Pero existen también otros aspectos socio-políticos que podrían limitar los tipos negativos. Los pequeños ahorradores no van a entender nunca los motivos esgrimidos por cobrarles un porcentaje de sus ahorros. Pueden pasar por alto los efectos similares provocados por la inflación, pero una situación tan evidente, por nueva y perjudicial para sus intereses, podría desatar la indignación y movilización.

Sin llegar tan lejos, lo que sí parece probable es que si los bancos centrales se adentran demasiado en los tipos negativos de interés, primero los bancos y, finalmente, sus clientes podrían optar por mantener efectivo en lugar de los depósitos con rendimiento negativos. El punto de equilibrio estará en superar los inconvenientes asociados a manejarse solo en dinero en efectivo, como su uso en las transacciones grandes, posibilidad de robo y pérdida, deterioro del billete o que para ese esfuerzo requerido no sea rentable abandonar las cuentas corrientes. Sin embargo, también podrían surgir, a largo plazo y desde la iniciativa privada, nuevas empresas que dieran soluciones fáciles y competitivas a estos problemas. Pero los bancos centrales también podrían contraatacar imponiendo, por ejemplo, un impuesto para los billetes de mayor valor o sobre el dinero en efectivo.

Todas estas consideraciones ya están puestas encima de la mesa. Y de ahí el interés que despiertan las políticas monetarias de suizos y daneses. Las primeras indicaciones sugieren que el ELB sobre los tipos, al menos por períodos cortos, podrían ser todavía más bajos de lo que los economistas habían supuesto previamente. Porque por ahora, a estos niveles, el mercado sigue aguantando.

Fuente: FT

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